6.5.12

Paris bien vale una misa


Repetir un crepe bajo la torre eiffel, 10 años despues.
Aprenderse el mapa de memoria.
Mirar cielo, cielo y mas cielo porque no hay nada que lo tape.
Aprender la pronunciacion de las estaciones del metro, por imitación de la mujer del parlante: Concorde, Tuileries...
Tener con quien compartirlo.
Mirar la autentica noche estrellada de Van Gogh en el museo d'Orsay.
Comparar los nenufares de Monet del MoMA de NY con los del L'Orangerie.
Descubrir que un toro alado sirio en el Louvre tenia 5 patas.
Disculparme en frances y preguntar en ingles por instrucciones para llegar a Versailles y sentir que tantos años de estudio valieron la pena.
Sentirme en una pelicula de epoca, paseando por los jardines mientras sonaban los violines de fondo y las fuentes estallaban en agua.
Compartir una fondue & un vinito con amigos anfitriones en el Quartier Latin.
Comprar cuadros para casa en Galerias Lafayette.
Tener el corazón muy lleno y la panza muy contenta.
Imaginarme yendo a trabajar a La Defense.
Maldecir los escalones infinitos para subir al arco del triunfo. Llegar triunfalmente a la cima.
Comprar postales, postales y mas postales en las boutiques de los museos.
Sentir que mi mercado de pulgas no es mas ni menos pulgoso. Constatar que "las saladitas" son, tambien, un fenómeno global.
Entusiasmarse con tener un jardin florido, por impacto directo de la feria cerquita de Notre Dame.
Que duelan los pies y se hinchen las articulaciones y chirrien los huesos, pero ignorarlos ampliamente, drogarlos con analgesico y seguir, seguir, seguir..
Comer camembert hasta el hartazgo y una baguette por la calle, imitando a los locales.
Llorar un poquito en el metro, feliz, con la banda de 10 personas -violoncello incluido-, en la curva de una combinacion.
Mirar la lluvia en Champs Elysees desde una pizzeria.
Ser "la chica que saca la carta" en el museo de la Magic. No entender como la carta firmada llego a la billetera del mago y volver a casa con la misma carta en el bolsillo del pantalón de souvenir.
Sentir el viento en la cara desde el techo de los micritos rojos, en uno de los pocos momentos que el sol se brindo por completo.
Sonreir mucho.
Volver en metro con un ramo de tulipanes y disfrutar tantísimo cada detalle.
Amar los perros y los arboles y las chimeneas y las vidrieras primorosas de los locales en St Louis.
Saltar para no tener frio durante la espera y tener más frio en la punta de la torre Eiffel.
Decir "esta es la placita de Letus" al costadito del Pompidou e imaginarla tomando sidra en una tarde calurosa, con Picasso de testigo en la pared.
Acompañar a Moncheri al estadio de Roland Garros y detectar la satisfacción en sus ojos.
Entender porque los artistas ponderan positivamente al publico argentino despues de aplaudir, vivar y gritar a los bailarines del Moulin Rouge, entre una multitud de otros apáticos turistas. Pensar que la euforia quizá estaba exacerbada por el champagne..
Subir todos los escalones de Montmartre y evaluar prenderle una vela a San Cercano.
Agradecer con cada respiración a la amiga generosa, que alienta mis sueños más que yo misma.
Brindar con vino blanco ante una tabla de quesos, a la vera del Sena, un martes al mediodia.


Ser absurdamente feliz.

post-it[30]

post-it[29]

post-it[28]