24.9.11

Motivos para no llorar

Cada vez que las lágrimas asomaron, les pregunté por qué lo hacian.
Por qué lloro?, fue una autopreguntá que rankeó alto en mi google interno las últimas semanas.

Porque es injusto, me dije. Si es por eso, andá comprando acciones de Carilina, porque la injusticia es más vieja que el mundo. Next.
Porque la voy a extrañar. Si, es cierto. Pero entonces llorás por vos y no por ella. Eso es egoísmo y no pena. Next.

Y en variedades de esos 2 motivos se me fueron las horas de ida y vuelta al trabajo, reflexionando al son del manejo.

Porque está comprobado que llorar alivia las penas fue una respuesta imbatible.

Y lloré entendiendo porqué lo hacia, pero sin poder responderme del todo los motivos de la pena.
Porque la voy a extrañar, porque es injusto, y otra vez la misma cantinela en un loop infinito.

Pero entonces recordé algunos conceptos sueltos de algun apunte de liderazgo y mi propia experiencia como alumna de buenos maestros: que las cosas no funcionen sin el líder, hablan de un mal líder.
Como sabría uno que aprendió si no dejara de ir a la escuela nunca? Como se miden los resultados si no es con exámenes?


Elegí evaluar la amistad con mi tocaya, tratando de entender que cuestiones vino a ayudar a echar luz en mi vida. Hice un sumario de sus cosas buenas.
Rememoré los 10 años que compartimos. Presté atención a su actitud ante la vida, a sus respuestas, a las cosas que le parecían importantes.
Me dije que seguir llorando significaba que no había aprendido nada.
Y como rescaté su alegría, sencillez y honestidad, le estoy rindiendo examen a nuestra amistad esforzándome en sacarme buena nota en esas cuestiones.

Y no lloré más, aunque todavía tengo un dejo triste en el fondo de la garganta que se deja ver si uno mira bien en la sonrisa que saco a la calle todos los días.

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