18.3.11

todos mis muertos

Poner en palabras aquí lo que me va pasando ó me paso, es decididamente terapeutico.
Ahora que una senoria de corte carré me escucha regularmente, hablo más y escribo menos. Pero esa es otra historia..
Esta es la historia del muerto que me llevó 15 anios enterrar.
Me llevé el cadaver conmigo a todos lados. Primero lo ignoré, aunque lo llevaba a rastras.
Despues empezó a aparecer en mis suenios: primero de lejos, como un personaje secundario. Después mas cerca, como un actor de segunda feliz de tener un primer plano, aunque todavia no habla.
Después empezó a hablar, pero no conmigo. Era como una aparicion.
Mas tarde, varios suenios despues, me dirigió la palabra. Eran suenios tremendos, absolutamente lúcidos, de los que ya no me averguenzo de decir que para mi eran ciertos. Algunos creen en la luz mala, otros en los gualichos. Yo creo que en mis suenios me encontré con mis muertos y eso pasó de verdad.
Un día la comunicación se hizo diálogo y la charla habia sido larga. Lo unico que me traje al mundo consciente de recuerdo fue un fragmento de aquella conversacion.
"cuando te voy a dejar de ver?", le dije.
"cuando estes curada", me respondió.
Curada de qué nunca llegué a saberlo: me desperté de ese suenio con un sobresalto y ya no pude volver a dormirme. Ni olvidarme.
De ese suenio a esta parte pasaron -calculo- ya varios anios. El bache entre encuentros oniricos fue siempre insondable.
Curarme de qué fue una pregunta recurrente durante mucho tiempo. De la tristeza? De la bronca? del amor no correspondido? del rencor? del pasado? de la juventud?

El ultimo suenio fue elocuente: él habia muerto y dormía, placidamente, en su cajón. Como habia pasado ya una vez, en el mundo duplicado.
Me abrazé a su padre y lloramos, me hizo un carinio consolador en el hombro y supe adentro del suenio, que esta vez sería la última.
No hubo diálogos ni subtítulos.
Me desperté en paz y con calma y esperé el amanecer llorando lágrimas suaves.
Llegado un punto, las emociones dejan de ser buenas ó malas para ser sencillamente emociones.
A partir de entonces, me considero curada. Aunque no se de qué.

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