26.5.10

black sabbath

En vísperas de un fin de semana largo, volvía a mi casa pensando mientras manejaba.
Ví las caravanas de autos, la congestión, la euforia por salir disparando.
"y pensar que algunos de todos estos van a morir este finde, en la ruta, como pasa siempre", reflexioné.
Morirían algunos, es cierto. Era un hecho. De repente me percaté que no me estaba incluyendo en el conjunto.

Yo también puedo morir este fin de semana.

Por un segundo fue clarísimo. La certeza de lo incierto.
Tendría que, como sugieren muchos autores, dedicarme a vivir el hoy? abandonar mis quejas y convertirme en un resorte de la alegria?
Que haría? que tendría que hacer?
Aún con la nítida certeza de que podría estar viviendo mis últimas horas, no cambié un ápice mis planes. Ví unas amigas, dormí, tomé té, le corté el pelo a Moncheri, fui al supermercado temprano para cocinar para mi padre.
No me desvelan los faroles de los bares, tengo sueño: duermo, tengo hambre:como, no tengo ganas de ver a nadie: no me preocupa. Repaso años viejos y me pregunto que habrá pasado con esa versión de mi que ahora ni siquiera se adivina. Como es que pude sufrir tanto por una causa que ahora no me mueve ni una pestaña. Como puede una pasión desdibujarse tan sutilmente. Si ya pasó, puede volver a pasar. Y desde esa óptica, voy soltando. Nada me entusiasma locamente, nada me desvela.

No sé si es madurez ó depresión.


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