31.5.09

pleuvoir

Se alejó de las marquesinas que la defendían de las gotas, y de un golpe seco, abrió el paraguas aquel, transparente y con círculos alucinógenos, que habia hecho tantos kilometros antes de llegar a sus manos.
Guau! Mirá ese!
El comentario infantil a su espalda le dio status de tesoro al artefacto, que se alejó presuroso cruzando la calle, segundos antes de que cortara el semáforo, mientras la imagen fundía a negro.

28.5.09

to be/essere/être/ser o estar


I always wonder why birds choose to stay in the same place
when they can fly anywhere on the heart


then I ask myself the same question.

20.5.09

Plan de evasión


Un dia de estos me levanto con ganas y voy a revolver todo hasta encontrar el cargador de la camara de fotos esa, que pase por aduana oculta entre la ropa, porque todavia era costumbre apoyar el ojo en el aparato para el click y la insurgencia de la novedad tributaba impuestos.
Y quizá hasta redoblo la apuesta y me pongo a sacar fotos a troche y moche y te muestro acá la gente que miro y lo que ven mis ojos.
Y me aprendo las reglas de la playstation y me pongo a disparar cual posesa y miro tv y hago zapping mientras mastico sin pensar.
Y mato el tiempo y sigo de largo. Y hasta quiza me convierto en una persona alegre, mirá..

The Pretender

Porqué Paris no

Porque queda lejos.
Porque el paisaje de postal no es excusa suficiente para dejar a mi madre sin compañía para el mate.
Porque el concepto de hogar no es fácil ni rápido de construir y ahora que lo tengo no quisiera dejarlo. No tan rápido.
Porque no entendería los chistes. Porque no sé si se maneja la ironía así como me gusta. Porque acá tambien hay buenos quesos e infinidad de calles con adoquines que todavia no conozco.
Porque no agoté las meriendas en bares, los museos ni remotamente la oferta nocturna.
Porque para qué mentirnos: no tengo mucha sobrevida despues de medianoche, asique para que quiero la noche si no es en mi cama.
Porque en esta cama tengo compañero que sabe con certeza el esquema de las piernas y los brazos.
Porque cualquier cama no me da lo mismo.
Porque la señora burguesa que llevo dentro se ha hecho muy afin a las comodidades.
Porque el telefono, a decir verdad, no suena mucho. Pero cuando tiene que sonar, suena.
Porque me alegra saber que pueden contar conmigo y puedo ofrecer abrazos, no ciberpostales.
Porque ser novata en un trabajo/profesion te la regalo: mi escritorio, la mediahorita para el desayuno y leer los mails mientras me encremo las manos lo considero un derecho adquirido.
Porque el hecho de que sean las 12.30, tener una manta verde que me cubre las piernas y escribir esto desde un sillón debieran ser motivos suficientes para dejarme de hinchar las pelotas.

19.5.09

Porqué Paris

Si de asignaturas pendientes se trata, siempre digo que la mia es vivir en Paris.
Un tiempo, una temporada. Y despues volver.
Pero porque Paris y no Lima, por caso?
Supongo que tiene algo que ver el cliché romantico, la ciudad luz, los atardeceres en el Sena, desayunos con croissant y algunos preconceptos.
En mi utopía, es la ciudad donde se concreta la vida bohemia y amanezco todos los dias en un departamento de techos en bovedilla y piso de tablones largos. Desayuno un cafe que siempre me espera listo y tengo tiempo de leer el diario en papel antes de montarme en el ascensor jaula que me devuelve al nivel del suelo.
Los adoquines no me enganchan los tacos, no por ordenados, sino porque los dejé de usar y migré a las chatitas forever, de todos colores y a pintitas.
Llego al trabajo caminando, que es en una libreria con olor a limon y mucha madera, donde no se exactamente que hago, pero el tiempo pasa sin hacer ruido.
Y en cuestion de horas, estoy de vuelta en la calle y voy a un cine pequeñito en una calle de cuento. Y alterno con una visita guiada a un museo, y merienda en barcitos, y salidas al teatro y cenas suculentas.
Y de camino a casa no se oyen bocinas ni gritos ni se me pega el humo en la cara y se me cruzan 2 gatos (uno negro y otro gris).
El punto es que cuanto mas lo pienso, menos lo digo; porque las razones que enumero bien podria encontrarlas cerca de casa.

Pero por las dudas empecé a estudiar francés.


15.5.09

Juanito Laguna se baña en el rio

El aire calienta las calles de enero
La tarde, tendida, se quema de sol,
Y salen los pibes, pelota y potrero
Gritando a lo lejos, el último gol.

Al lado está el río, la arena dormida
Los lujos del barrio, de latas y carbón,
En donde Juanito, se lava la vida
Metiéndose al agua, con el pantalón.

Juanito Laguna, se baña en el río
Juanito es un barco de seda y papel
Y cuando se baña, zambulle el baldío
Y el alma del barrio, se moja la piel...
Juanito Laguna, se baña en el río
Y el río desnudo, se baña con él.

Después, cuando el cielo, se cubre de penas
Y juega en la luna, Carlitos Chaplín,
La bruja le llena, los ojos de arena
Y el mundo le tapa los sueños de hollín.


No la sé de memoria, pero sé muy bien quien es Juanito Laguna, porque esto mismo aparecía en el libro de lectura de 5° grado. Lo acompañaba un dibujo que no es este, pero no lo encontré.
De Berni, por supuesto.

14.5.09

Felicidad al paso

Y de repente me encuentro con que puedo ponerme contenta, muy contenta, extremadamente contenta con el mero hecho de improvisar una salida a media semana y terminar comiendo un locro y brindar con tinto de medio pelo en vasos culones de bar viejo, cuando afuera hace frio y llevo puesto mi tapadito premium, ese que conseguí el año pasado en la feria americana de la esquina esa, a un precio irrisorio y que todos me alaban, y tengo los pies calentitos porque tengo las botas grises esas tan lindas de gamuza que el trabajo que puteo con frecuencia me permite comprar.
Y los astros se alinean al igual que las empanadas que vinieron despues de apurar el locro, y parece que estamos todos de acuerdo en que una noche de martes, un poco de frio de otoño, comida caliente y buena compañía son ingredientes que encajan.


Ya lo dije antes, estoy en una época positivista.

Manifesto

13.5.09

El sentido del no-sentido

Leo:
[..] es la ausencia de sentido la que le dá un sentido a la vida. En un sentido, bien entendido, bajo una primera relación, la muerte erige el sentido de la vida, ya que si debo morir y es la nada -si yo admito la nada-, entonces no voy a ninguna parte. Luego, la ausencia de un más allá hace desembocar mi vida en el vacío, en la nada; de donde se sigue que mi vida no se construye en ninguna dirección.
Pero en otro sentido, por el contrario, inverso al primero, el hecho de no poder decir adonde voy , pues no voy a ninguna parte, en efecto, hace que mi vida me parezca infinitamente preciosa, que sea milagrosa y profundamente misteriosa. He allí sin duda palabras poco racionalistas pero finalmente, creo que se puede hablar del sentido del no-sentido, del sentido de la ausencia de sentido.

(Pensar la muerte, Vladimir Jankélévitch, FCE)


Y mi mente binaria rápidamente relaciona el enunciado con el Algebra de Boole, las tablas de verdad y el razonamiento lógico que alguna vez intenté aprender en una cátedra fría de matemática discreta.
"Si p entonces q...", rememoro.
"Si p igual (no q), entonces (no p) igual q".
Y me cago en el rigor cientifico y verdaderamente dudo de la certeza de mi enunciado, pero me encastran las piezas: "el sentido de la ausencia de sentido", es sentido en si mismo, por definición.
Si la muerte no tiene sentido, entonces la vida sí lo tiene, por contraposición.
Posiblemente (seguramente) mi busqueda infructuosa del bendito sentido siga igual de estéril hasta el fin de los dias, pero que en la teoría tenga una explicacion sensata (sensata para los que como yo, creen en la ciencia), por tonto que parezca, a mi me entusiasmó.

Y que el que haga esos planteos teóricos sea quien fue el titular de la cátedra de filosofía moral en la Sorbona por 28 años, caramba, le da un aura de prestigio a mis cuestionamientos.
O no. Y este Vladimir era un infeliz como yo, que le buscaba exhaustivamente el pelo al huevo.
un huevon, bah.

2.5.09

El juego de la oca

La crisis económica que convocó a todos en las cajas de los bancos que me dejó con dólares en la mano que se transformaron en un viaje a Europa que me trajo de vuelta a mi centro que derivó en que quisiera ser completamente dueña de mi tiempo y que invirtiera los billetes verdes restantes en un auto viejo que me llevo a un trabajo los viernes, al mar, a las sierras y a otro trabajo nuevo que me llevo de gira por el mundo que me enseño de otras culturas y que me permitió avanzar 2 casilleros en el juego de la oca que 10 vueltas atrás me había hecho hacer cargo de comunicarle la muerte de su novio que intenté alivianar con pastillas que no la dejaron llorar que provocaron que me acusara de sus ojos secos que miraron un ramo de margaritas que ató con la cinta de sus cabellos construyendo un cuadro que se arma y desarma periódicamente en mis retinas que lloraron, pero no con ella, sino después cuando grité desahuciada por un poco de contención para poder después yo darla también a otros; que, recibida, garantizó mi continuidad en el juego que se juega aunque yo no quiera y me den alergia las ocas, juego que se ensaña con ella, y en un giro de la trama, la vuelve a poner en contexto de otra muerte demasiado cercana, que hace que disque mi número de madrugada con una amabilidad innecesaria que argumenta que necesita transporte porque allá lejos le toca nuevamente vestirse de luto, que hace que salte de la cama articulando una sucesión de síes y por supuestos, mientras me pongo unas zapatillas y me ato los pelos y me lavo la cara y busco unas pastillas por si a alguien le hace falta tranquilidad en tabletas y doy aviso al durmiente que salgo corriendo a darle soporte a ella porque para que están los lazos sanguíneos que transportan liquido tan rojo como el auto que obtuve unos cuantos casilleros atrás que, solícito, marcha ahora raudo por la ruta y que al regresar, me da las coordenadas precisas de tiempo y espacio para lagrimear un poco y cantar a capela un tema tristón que me da pie para, al llegar a casa, poner la pava al fuego y calentar agua que se funde en un sabor semi amargo que elijo pensar que me cura por dentro las llagas.

El té del osito

Cuando el estres fue demasiado, mis ojos hicieron foco en una cajita de la góndola.
El osito relajado frente a los leños crepitando me dio envidia y lo compré.
El cóctel de hierbas resultó tener un olor muy fuerte, casi medicinal.
Y lo estrené un dia que tenia el alma con frío y nada, ni el abrazo mas mullido, podía remediarlo.
Sirvió.
Entonces lo deje para ocasiones como esa, donde a modo de prescripción médica, un poquito de manzanilla, menta, limón, tilo y azahar me llaman al silencio y a la contemplación, mientras paso calientes por la garganta los sabores que, a decir verdad, no me agradan.

Cuando todo se puso negro en el horizonte, apreté los dientes y mal disimulé el temblor de mi cuerpo. Pero mientras manejaba con entereza, el cuentakilometros mental iba descontando los metros que me separaban de esta taza, de este saquito, del bendito osito de la caja, que me transporta a un mundo de olores amables, donde todo es suave y la gente y los osos duermen frente a unos leños ardiendo, al menos por unos minutos.