10.2.09

Los lunes al sol

Cuando estaba por terminar el colegio, mi madre me dejaba faltar los lunes a clase para poder presentarme a los avisos que salían los domingos en los clasificados.
Como cualquier hijo de vecino sabe, el domingo es el día clave.
Solo mis pies y yo sabemos las cuadras que caminamos y las esperas que soportamos en busca del ponderado sueldo fijo.

Hace poco, coincidí para un desayuno con otra gente, no amigos.
Fiel a mi costumbre, me puse a leer los pedidos de empleo.

Con un dejo de sorna, un niñato me pregunto: "que lees??"
"los clasificados".
"pero eso ya no se usa mas, ahora es todo por internet"..


"ah, no? vos no viste nunca las colas de gente en lugares donde no hay parada de colectivo? no te preguntaste nunca que esperaban?
Nunca saliste con el diario abajo del brazo a ver un aviso?".

No,
dijo. Pero vos tampoco...no? Sos joven.

Le hablé de los '90, de cuando el diario venía flaquito y de las larguísimas filas de gente esperando una oportunidad. Le conté de frustraciones y de ilusiones. De índices de desempleo.

Me miraba con ojos incrédulos, como si de mi boca salieran historias fantásticas.
Tan incrédulos como mis oídos, que repetían incansablemente "no puede ser, no puede ser, no puede ser".
Era.

No tenía caso preguntarle si había visto esta película.

nacer, crecer, consumir y morir

Pasear no es ver vidrieras. Un centro comercial no es un área de relax.

"Quisiera trabajar 4 horas por dia. A lo sumo 6", dije.
"pero para qué? vas a ganar tan poco que no vas a tener plata para hacer nada en el tiempo que te sobra.", me respondieron.

Sé que el secreto es acotar las necesidades de consumo para vivir holgadamente con menos.
Fomentar -aunque sea un poco- el desapego.
(tengo tantas cosas pegadas..)

A veces me quedo encerrada en casa, tomando mate y escribiendo en libretitas cosas que voy a hacer, negándome a cumplir el bolo que me toca en esta serie: una persona más en la cola del supermercado de la vida, con el carrito lleno de cosas que no necesito.

Pero otras veces no. Y cumplo mi papel de buena gana: me pruebo zapatos de varios colores, cuelgo y descuelgo ropa de los percheros, compro para regalar, compro para mi.
En el fondo sé que no lo necesito. En el fondo, al costadito, me da un poco de vergüenza.

4.2.09

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