20.1.09

Postales de Mónaco

En este punto del sur de Francia, los yates y veleros se codean como pidiendo permiso y la casita de los Grimaldi se yergue en lo alto de una colina entre locales de souvenirs de formula 1.
Pasé por ahi una tarde. Entré al casino de Montecarlo y le compre una ficha a mi papá.
Busqué el banco que me empleaba entre las marquesinas de todos los bancos del mundo que tenian ahi su puestito de kermese. Lo encontré.
Fuí hasta la estación de tren y en una oficina, me sellaron el pasaporte con la leyenda mas chic: "principaute de mónaco".
Después me guardé el glamour en la cartera y me senté, con mi pasaporte sellado, en un banco de madera enfrente de la bahía y comí un auténtico sandwich de milanesa que me habia preparado antes de salir, para abaratar los costos.
Carolina y Carlota me desearon buen provecho.

14.1.09

Instrucciones

Juegos que la gente juega

Halagar, palmear espaldas, tocarse las rodillas.
Hacerse un implante permanente de la sonrisa de cortesía.
No discrepar.
No quejarse.
Mantener siempre una actitud amable.
Tomarse la pildora de la "inteligencia emocional" antes de hablar.
Trabajar por los objetivos y no por la paga.
Dejarse dominar por la ambicion de poder.
Aceptar que trabajar y vivir sean la misma cosa.
Alimentar relaciones por conveniencia y no por convicción.
No desviarse.
No agitar el espíritu sindicalista.
Vestirse segun lo que marca la norma.
Figurar.
Palmear mas espaldas.
Interiorizarse en la vida de los compañeros por estrategía y no por sincero interés.
Urdir planes.
Mantener un tono de voz monocorde, independientemente de lo que se plantee.
Hacerle la corte al poderoso de turno.

El puesto que me ofrecieron no pudo ser, porque mi jefe se opuso a dejarme ir de su equipo.
Semanas despues, es él quien anuncia su partida. "voy a ser gerente", dijo emocionado.

Ambos conocíamos las reglas implícitas.
El las siguió.
Yo no.

10.1.09

Postales de Salta

Cuando llegamos a San Antonio de los Cobres, en el norte argentino, el guía nos advirtió sobre la particularidad del lugar donde almorzaríamos: era atendido por sus propios dueños, y todos ellos eran homosexuales.
A casi 4000 metros sobre el nivel del mar, los meseros de ascendencia indígena danzaban entre las mesas de manteles cuadrillé llevando platos y ofreciendo menúes con gestos grandilocuentes de orgullo gay

No hay de qué sorprenderse: en definitiva, la bandera inca y la insignia gay son la misma cosa.

La era de los bienes tangibles

Hablando en perspectiva, repasé las actividades que me habían ocupado la mente en los últimos años.
Trabajar en tecnología conlleva un ritmo vertiginoso. O no, supongo que depende como uno se lo tome. Y yo me lo tomé demasiado a pecho.
Hasta que me dí cuenta que ese modelo, para mí, ya estaba agotado. Que queria hacer otras cosas..no se bien qué.

"quizá sea el momento de hacer algo con las manos y no con la cabeza. Quizá tu futuro está en los bienes tangibles".

Despues de una sobredosis de estrés, recuperé la frase que disparó un amigo y desde entonces revolotea en mi cabeza.
Tengo en mi placard una guitarrita de juguete vieja, media rota, que dije que iba a reacondicionar con colores. Lo dije hace meses pero todavía no arranqué.
Cuando lo haga, sabré que será el primer objeto de una lista de vaya uno a saber cuantos.
Porque ese es mi nuevo propósito.