1.11.09

november rain

Un té de vainilla endulzado con azúcar rubia, la notebook en la cocina, el tictac del reloj de la pared, las gotas estampándose contra la ventana del lavadero y el repiquetear de la lluvia sobre los conitos de zinc de la salida del calefón, mientras todos duermen y la ciudad dominguea, me parece una excelente manera de estrenar un nuevo mes del calendario.
Aunque no me simpaticen los almanaques, ni los relojes, ni cualquier intento de darle un marco rígido a mis días.

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