6.9.09

Johnnie Walker

El extranjero del norte me provoca empatía: se lo ve con ganas de charlar pero no tiene con quien. O si, pero todos le hablan de trabajo.
Y yo presiento que Johnnie añora hablar de otras cosas.
Me lo cruzo en un pasillo y provoco una charla que se va extendiendo y disparando por costados impredecibles.
Le pregunto por sus clases de español, motivada por mi interés de ser en algun momento yo misma quien lo enseñe.
Me dice: y porque no ahora? porque no dejas todo esto y te pones con eso?
Me quedo atónita y alelada.
Que si, que no ahora, que las deudas y compromisos, que las ganas, que a fin de cuentas este trabajo tambien me gusta, que bla, que bla, que blablabla.
Le cuento de mi otrora manía de trabajar a destajo y de mi relativamente nuevo proposito de recuperar la vida fuera de oficina.
Johnnie Walker promete que se ocupara personalmente de chequear mis progresos y la siguiente semana, al verme caracúlica por los pasillos, me ordena "smile" en voz baja, arrastrando la i que suena como a.

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