9.4.09

voilá!

La felicidad es un crêpe de chantilli y chocolate, justo debajo de la torre eiffel.
Y tiene un nombre y es el mio.


Seguramente los nuevos programas de mensajería tengan la habilidad de recordar mucho para que la gente pueda olvidar enseguida.
Pero a mi no me importa, porque uno de los mensajes que más me gustó mandar, está incorporado a las rayitas de mis huellas digitales y -sin repetir y sin soplar- la neurona numero 986.523 hace sinapsis con la 24 y se suceden las reacciones eléctricas como rayos en una tormenta y los dedos apuntan y disparan, como en una trinchera, a las teclas que vuelven a formar una y otra vez, las palabras que definieron tan bien aquel estado de ánimo.

Y ahí lo tenés de nuevo.

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