18.4.09

Julia

Mi cerebro empapelado con imagenes de parís e italia en motorino tuvo que volver de urgencia del viaje de irrealidad en el que estaba flotando.
El exceso de azucar que provocó la amputación de sus miembros no hizo que esta muerte fuera mas dulce: la madre de los del fondo, mi vecina, se fue para siempre del barrio y de mi vida.
Un segundo sin aire, mientras interpretaba la noticia.
Un té con olor a hierbas y silencio, para acompañar la sensación que me invadió.
La imagen dolorosa de los hijos en fila y los azulejos cuadrados del lugar donde la lloraban.
Ropa negra, de cualquier estacion. Un sobretodo negro en un dia soleado. Un agradable respeto por las formas que hace rato no veía.
Empleados de la casa funeraria mirando la hora con gesto de fastidio.
La madre de ellos en el cajón, la mia a mi lado todavía.

Todo eso ví, antes de ver el nombre en letritas blancas sobre fondo negro y darme cuenta que nunca habia sabido hasta entonces el nombre de esta mujer, más allá de su apodo.

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