22.3.09

Metro Patrón

Estuvo años hostigandome con mi aspecto: que no me vestía con los colores apropiados, que no seguía la moda, que como podia ser que ni me importara, que, oh! por dios, como te pudiste poner eso. Que no tenes onda, mujer.
Pareciera como si tener esa característica (tener onda) fuera la apoteosis de la juventud.
Tengo onda, luego existo.

Hasta que una vez, con el ánimo alicaido y el corazón roto, me contó que él le decía de mal modo "asi vas a salir? pintate! cambiate! ponete otra cosa!".
Que para él estar casi muerta despues de correr de trabajo en trabajo para tener con que pagar las deudas no era una excusa válida para tener ganas de pantalon ancho y pantuflas.
Que no la quería presentar así ante sus amigos.
Y me miró con mirada de perro enfermo que pide compasión y preguntó "no es injusto?".
Casi al borde del llanto y como pidiendo permiso, terminó "yo no puedo estar espléndida todo el tiempo, a veces estoy muy cansada también. Tengo derecho".

La pena que me dió balanceó toda la bronca y las ganas de mandarla a la mierda que me dieron cada vez que con su vara medía mi apariencia.
Ese día entendí que en realidad lo que no soportaba en mi era lo que le molestaba en ella, pero a la inversa.
Elegí pensar que le fastidiaban mis sábados decontracté y el pelo un poco sucio porque ella no podía permitírselo.
Generalizando, observé que las personas suelen medir a los demás con la misma escala que se miden a si mismos (lo que suena bastante obvio). Y que a la hora de agredir o calificar, en realidad le estan achacando al otro lo que de alguna manera les esta haciendo ruido interno.
Así, las reinterpretaciones son sencillas:
El falso halago "Estas demasiado flaca!" es en realidad un "que gorda/o que estoy, te odio".
El agresivo "sos medio marimacho" se puede tomar como problemas con la masculinidad del interlocutor.
Y un viborezco "Ese auto no es demasiado para vos?" indica que el que lo dice considera que no tiene lo que merece.

Creo que si la gente supiera cuanto dice de si mismo cuando habla de los demás, se callaría un poco la boca.
Andan vociferando sus miserias y no se dan cuenta.
Pobres.


4 comentarios:

Clara Oscura dijo...

Es así, somos espejos de los demás y los demás son el nuestro

Que lindo post, quedó muy simple de entender!

Un beso

Dorian dijo...

Sip, la verdad es que mejor no se podría haber dicho.
A mí también me gustó mucho el post, Imaga. De todos modos cuando a mí me dicen que estoy muy flaco es porque lo estoy.

Blue dijo...

Me cae muy bien que seas capaz de tener TANTA razón junta.

Imaga dijo...

ClaraOscura, Dorian & Blue:

Gracias por los elogios!

Me alegro que compartan el punto de vista.