29.6.09

Erario Público

Este cuerpo que me contiene no soy yo; yo soy algo que esta aqui dentro.
Además, este cuerpo no es mío. Bah, tengo la ilusión de que lo poseo, pero no es mas que eso: una ilusión.
Cuando mi madre me sacó en unos cuantos pujos, no era libre de cortar el cordón que nos unía con sus dientes. Creo, igualmente, que no quería hacerlo, pero me gusta imaginar que hubiera pasado si lo hubiese intentado. Los largos brazos del estado, a traves de sus empleados ad honorem, hubieran puesto el grito en el cielo y en nombre de la civilización y de la cultura lo hubieran impedido.
De la misma manera que montones de guardias uniformados no me dejan hacer con este estuche lo que me viene en gana: las leyes no miran con buenos ojos el suicidio ni el aborto, si es que este cuerpo se obstinase en clonarse y yo (la que habita dentro de él) no estuviera de acuerdo.
Me llevarían al hospital los vecinos si a este envase le hiciera daño adrede y me lloverían las fotomultas si decidiese no respetar esta cáscara sobre todas las cosas.
Al morir, le dejarán mi cuerpo a mis deudos para que lo lloren un rato pero despues nadie duda de que irá al crematorio o al cementerio. Tierra o ceniza, que más da.
Nuevamente en nombre de la civilizacion y las buenas costumbres, tampoco podrán disponer de mi cuerpo si es que decidieran enterrarlo bajo el manzano del fondo del jardín de casa. Las pestes, las epidemias, las hormigas culonas y otros factores serían la excusa.
Claro, si, por supuesto señora que se puede llevar las cenizas y esparcirlas (no diga tirarlas que queda feo) por donde quiera.
Ya le fue fiel al estado durante su período util, ahora llévese por favor esa cajita con polvo, que nos hace toser y al oficial Perez le da alergia.

1 comentario:

el burro dijo...

wow.
¿por qué cada vez que leo un post tuyo me abatato todo y no puedo dejar más que un comentario intrascendente?