26.8.08

Sissi Emperatriz



TiaBonita siempre nombraba a Sissi, con los ojos risueños y sus anhelos de princesa a flor de piel.
Que era la mejor película. Su favorita. Que tenía que verla.

Mis infantes oídos tomaron nota y cuando mis adolescentes manos se encontraron frente a una mesa de saldos que vendía libros a precios bajos, no dudaron en agarrar "Memorias de una princesa rusa", dado que cuando TiaBonita la nombraba nunca la relacionaba directamente con un país.
Bien podria ser Rusia.




Cuando me acomodé en la cama para saborear la lectura, el sopapo fue estruendoso.
No, no era la misma Sissi que nombraba la tía.
Este libro era una novela erótica muy explicita, de una princesa de algún lado que se escapaba por las noches para encerrarse en retablos con obreros borrachos y armar orgias memorables.
Por cierto que lo leí con prisa y sin pausa, caliente como una pava, en una época donde todavia las revistas con mujeres desnudas se colgaban en los puestos de diarios con la tira negra de la censura.

Cuando el Dr. Spika me pregunto que leía, respondí candorosa el título completo, suponiendo que le iba a poder vender el buzon de Sissi.
Pero la mirada socarrona y el súbito color rojizo que pintó mis mejillas me hizo dar cuenta que no iba a ser tan fácil.
"ahh..bueno.. es conocidisimo ese libro. Y es picante también..", dijo, politicamente correcto.
"despues dejamelo a mano que lo voy a releer", acoto dejando la corrección de lado.

No me alcanzaron las patas para esconderme de la vergüenza que me dió y dejar abandonado el libro en las escaleras del edificio que cobijó mis veranos.

Mujercitas

Entre mis primeras lecturas destaca "Mujercitas", de Louisa May Alcott.
Quiza un poco anacronico en los '80.

De los 4 personajes (Sex&The city situado en el 1800), Josephine March era la varonera, la rebelde, la practica.
La que se encerraba en la buhardilla hasta altas horas a despuntar el vicio de la escritura.
La que no duda en cortarse su pesado pelo largo y venderlo, porque necesitaba el dinero.

Claramente, yo era Jo.

Que gratificante sería enterarme que mi amiga Simone dijo alguna vez:

"Mujercitas me dio una idea clara de lo que sería mi vida cuando yo todavía quería ser una chiquilla: me propuse ser Jo y, como ella escribía, para imitarla empecé a redactar cuentos...".


Leer a la Beauvoir fue encontrar plasmadas en papel muchas de las ideas que retumban en mi cabeza.
Despues de tantos años de sentirme un poco sola por no encajar del todo en los que se suponian eran mis grupos de interes, me dio paz saber que habia mentes en mi sintonía..aunque no me fueran contemporaneas.

20.8.08

Va, vis et deviens



Va, vis et deviens (titulo original)

Live and become (usa)

Vete y vive (spain)

Ser digno de ser (argentina)













Me gusta cuando algo me descubre ignorante y el afan de desasnarme me tortura más que un grano pustuloso en el medio de la frente.

Con esta pelicula descubrí que habia una reina, la de Saba, que tuvo -dicen- una noche de amor con el Rey Salomón una vez que andaba de gira por Israel.
Que esa noche no se cuidaron y 9 meses despues, ya de vuelta en casa (donde seria actualmente Etiopia), llegaria el souvenir en forma de niño.
Niño que seria el origen -mitico- de la estirpe de los Beta Israel (judios de Etiopia).

Y que esa historieta es uno de los pilares de la iglesia ortodoxa etiope, que hasta hoy rankea como la religión predominante en ese país.

En 1975 Israel los terminó de aceptar como judios verdaderos y les dijo "vuelvan a casa".
Y por eso montaron la Operación Moisés en 1984 para traerlos.
Todos juntos y en avioneta.

Aunque la realidad no fue tan liviana como lo cuento...

El rumano que dirigió esta pelicula
, decidió poner en ese contexto la historia particular de un niño y su madre; la cual se ve obligada a dejarlo partir solo porque habia sido bautizada en el nombre de Cristo.
Y le hace mentir para salvarse.

"no vuelvas hasta que no seas digno de ser", le dice.

Algunas criticas dicen que es muy larga (2:20hs)y que se va por las ramas.
Yo no lo creo.

La recomiendo con altavoz.
Así como aconsejo verla con alguien dispuesto a abrazar al final, único consuelo para historias tristes.


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sinopsis de pagina12

17.8.08

風水

Las amigas Feng Shui me reciben.
Tenes una vibra rara- dicen.
Ajena, sigo concentrada en el poder de la cebada y las papas fritas.
Un diploma firuleteado, hijo de una vulgar impresora láser, adorna las ínfulas de quien lo ha obtenido.
Hace un croquis del lugar y dictamina: tu casa es muy femenina.
Por la forma uterina del pasillo? – acoto.
No hay lugar para bromas en esta ceremonia tercermundista con aires imperiales chinos.

La dueña de casa toma nota: la pared tan elegantemente parda, necesita con urgencia un grito violáceo.
Quizá algún arquitecto o decorador pudiera aconsejarla sobre como reunir la zona del conocimiento con el cuarto de baño. No, no alcanzaba con llevarse una revista.
Para ayudar a las finanzas habría que poner un elefantito de la fortuna en el ángulo opuesto a la entrada.

Callo, he intento saltar con gracia la valla de mis prejuicios.
Pregunto por mi casa, por los colores y las disposiciones. Me asesoran.
Me apunto mentalmente que para esta gente, evidentemente no basta con quemarse las pestañas estudiando, con hacer viajes imposibles para cumplir horarios ni con soportar con hidalguía un montón de miserias en pos de un futuro mas amable.
No sin la ayuda del color exacto ni la disposición correcta.

Al día siguiente, en el Okko más cercano, tres amigas elegirán desesperadas algún objeto rosa para poner en la cocina: el amor de pareja no encontrará su cauce sin este condimento.
El príncipe azul no pasará de celeste y se quedarán por siempre sin que les digan que no importan los colores ni la disposición de los muebles.
Que nada importa.
Que la vida es jodidamente mucho más cruda que eso.

16.8.08

Días de humedad

Los días de humedad me duelen, como a los viejos y a los contusos, en mis heridas viejas.
Crujen las articulaciones y se resienten los huesos.
El tobillo derecho chirría recordando el día en que se partió en dos, por haber estado en un auto que no debía, esquivado un beso que no le correspondía y abrazando con ahínco un poste de luz que nunca se planteo si estaba en el lugar correcto.
El tobillo izquierdo se lamenta, lisonjero, de su derrotero intelectual.
Dice que se sacrificó en pos de la excelencia académica, aprendiendo a programar en pose de flor de loto, frente a una mesita de TV con las patas truncas.
Que levantarse y caer de bruces no era su intención; que él estaba dormido y no le avisaron con tiempo del fin de la sesión de estudio.

Mienten, los dos, con distintos argumentos.
Le dan la derecha a aquella mujer que decía que con los tobillos gruesos y las piernas marcadas de moretones y rayas no sentarían bien los vestidos.

Cuando esta ciudad vaporosa se empeña en inflar los cabellos de las damas y retardar el secado de las sabanas en las terrazas, mis tobillos se miran y se reconocen, a lo Botero, en su circunferencia.
Se lamentan, contritos, y entonces aceptan los cargos.
No debían estar pero estuvieron. No debían caer pero cayeron.

Ay de mí!

15.8.08

Pies de plomo

Con motivo de unos dias terriblemente calurosos infiltrados en el invierno porteño, hice algunos comentarios baratos:
"que vuelva el frio! tengo toda la ropa de verano guardada! estoy blanca como una tiza y todo me queda horrible!...maldito calor.."

El Dr. Spika, mi padre, retrucó con sabiduria que no habia que quejarse, que la suba de temperatura le venia muy bien a toda la gente que sufria el invierno y para los que el gasto de gas o garrafas representaba un vuelco en la economia doméstica.

Una vez mas, bajaba a tierra en caida libre.

Con ese criterio, observo la realidad.
Un trabajo que me obliga a madrugar me regala los más lindos amaneceres, con desayuno caliente y mirando por la ventana.
Una casa que costo mucho conseguir pero que tiene la mejor de las vistas de la ciudad, me hace fiesta en los ojos con los atardeceres mas coloridos:
rojos, fucsias, amarillos, naranjas, rosas, degradé de azules y hasta plateados y negros.

Me acostumbre a mirar para arriba a la mañana, a la tarde y a la noche.
Nos codeamos y decimos "viste esa nube? mira la tormenta!!".


Como buena alumna de las lecciones de mi padre, cada vez que levanto los ojos al cielo trato de darle la importancia que se merece, pensando un poco en todos aquellos que estan privados de hacerlo.

11.8.08

Unidades de medida

Cuidado! gente leyendo

Se estila -cuando se puede- comprar las curitas antes de lastimarse, el jabon antes de bañarse y la ropa antes de tener una ocasión de salir.
Si me ocupo de tener limon para ese te de medianoche y jabon en polvo antes de que mi ropa hieda, porque no ocuparme de la misma manera de mis vicios?

Cargo hace años con una lista donde se acomodan titulos varios. La transcribi varias veces, y ha sorteado ya varias mudanzas de formato:libreta de bolsillo, planilla de excel, listita de ToDo's..

Harta ya de no invertir tiempo en lo verdaderamente importante, tomé por asalto parque rivadavia y volví, feliz, con este botín:



La muerte en Venecia (Thomas Mann)
El mercader de Venecia (Shakespeare)
El hombre que fue jueves (Chesterton)
El idiota (Dostoievski)
La cartuja de Parma (Sthendal)
El hombre mediocre (jose Ingenieros)
la isla del tesoro (Stevenson)
El amante (Marguerite Duras)
El señor de las moscas (William Golding)
El extranjero (Camus)
Carta al padre (Kafka)








Ahora tengo un problema, y es que no puedo parar de leer.

9.8.08

Rara avis

Esquivando los temas banales en los que solian deslizarse las conversaciones, en un intento de derrotar el prejuicio de que no iban a entenderla, pregunto:

Uds no se deprimen cada tanto?

La miraron como a un cordero recien esquilado, se compadecieron un poco, le dieron consejos de revista de mujer (..pero si la vida es liiiiiinnnda! porque te deprimis?), le escupieron un NO en la cara y siguieron la charla como si nada.

Si, a veces es mejor hablar de nimiedades.

8.8.08

Hitos

El fin de mi adolescencia se adelanto 15 días.
La realidad le hizo pitocatalán a la fecha que marcaba la partida de nacimiento.
El don Juan de mis años mozos, mi amor idílico, había muerto.
Las paladas de tierra se alternaban: una para su cajón, otra para cada una de las ingenuidades que todavía me quedaban.
Durante el velorio, en mi teléfono se materializaba la entrevista de trabajo tan esperada, en esa época de vacas angurrientas y procesiones a los avisos del diario.
Era como si la vida me dijera “vamos, apúrate, termina de enterrar a tus muertos que te necesitamos en la próxima parada”.
Soplé las velas el día que el calendario indicaba, pero las cosas habían cambiado antes.

El fin de los locos años 20 también se adelanto.
Unos meses antes de lo que el calendario gregoriano marcaba, la realidad nuevamente se burlaba de mí.
Un amigo, forjado en el traqueteo de largas charlas compartidas a cuestas del transporte público, había muerto.
El mismo día que me entregaban las llaves de mi primer propiedad, conseguida después de mucho esfuerzo y empeño; contando desde el día de la llamada del velorio.
Trabajar para cambiar las cosas. Trabajar para armar un escenario más amigable. Trabajar.
Trabajar, trabajar, trabajar.
Trabajar, y en el mientras tanto, estudiar un poco.
La primera vez que salí al balcón de mi nueva casa, me quité antes las anteojeras que hasta entonces llevaba puestas y observe en silencio la ciudad panoramica.
Respire muy lento y maldije para mis adentros por no haber concretado nunca esas cañas que habíamos prometido que compartiríamos un día.
Sentí un calor en el rostro y una suave brisa me refresco la piel.
Era el soplo de una nueva era.

Así como el siglo XX no termino en diciembre del 2000, sino 11 meses después con el atentado a las torres, mi cambio de década hizo caso omiso del protocolo de agendas.

Los gringos, cual adolescentes inquietos, salieron a tirar bombas. Tejieron mil teorías distintas, elucubraron historias. Pero no pudieron negar que allá afuera pasaba algo que hasta entonces no habían mirado. Estaba ahí, pero no lo vieron.
Yo, que desde el día del balcón trato de mirar la vida en wide-screen, estoy tratando de hacer silencio para escuchar lo que antes no oía, para ver lo que no es obvio a primera vista, para experimentar lo que se descubre después del primer knockout a los sentidos.

Soplé las velas el día que el calendario indicaba, pero –otra vez- las cosas habían cambiado antes.

5.8.08

The lucky sign

Suecia llega a mí por motivos laborales.
Cuando me tope con un programa sobre este país en TV, aproveche para desasnarme de algunas cuestiones y desempolvar otras.
Confirmé que si, era este país nomás el muso inspirador de los colores de Boca.
Que es vecino de Noruega y Finlandia. Y que Estocolmo esta más bien al sur, montada en un archipiélago sobre el mar Báltico.
Que es la patria de Ingrid Bergman (y tambien de Ingmar), Bibi Andersson, Greta Garbo y Alfred Nobel.
Que desde allí me llegan los sones de ABBA, Roxette y los pasitos de baile quinceañeros de Ace of Base.
Que la moneda de curso legal es la corona. Y que todavía se debaten si entrar o no en la zona euro (“se te llena de rumanos”, dicen).
Que en un patio regando plantas, esta el dueño de IKEA. Y que los jueves es el día típico que los ingenieros de Volvo bautizados Erik, se van a coquetear con las Ingrids, después de mandarse SMSs por sus celulares Ericsson.
Que al norte lo atraviesa el círculo polar (el de los amantes) haciendo que allí el invierno tiña todo de un negro infinito y se les coarte la posibilidad de tomarse una birrita fresca cuando cae el sol, en las tardes de verano.
Que tienen un rey y que el idioma sueco es nieto de los vikingos; aunque la mayoría habla también ingles.
Que la bonita Scarlett, porta el apellido mas repetido en las guías telefónicas suecas.
Y que todos los “son” (Andersson, Karlsson, Petersson, Nilsson, Olsson, Jonsson) no son mas que hijos de su prefijo.
Aproveché también para conocer con exactitud la historia detrás del síndrome de Estocolmo.
Y sonreí cuando, ya lejos de la TV y también de mi casa, indagando por el origen del nombre del Glaciar que tenia delante, la coincidencia volvía a señalar al norte: el Glaciar Upsala recibe ese nombre porque fueron unos muchachos de la universidad de esa provincia quienes hicieron los primeros estudios de la zona.


Cuando le mande un correo a mi par sueco, le comenté de este programa que había encontrado y le confesé que lo había tomado como un símbolo de buena suerte.
Se sorprendió con alegría de que en Argentina transmitieran programas sobre su país (era cable, Pär. Si supieras lo que es nuestra grilla…), admitió el poco conocimiento que tenia sobre mi terruño y me dio una orden:

Trust the lucky sign!

4.8.08

Postales de Panamá

Cuando estuve en Panamá, sintonizé en mis oídos los nombres musicales de sus sitios: Penonomé, Chitré, Veraguas, Chiriquí, Darien, Albrook, Calidonia, Punta Paitilla, Tocumen, Gamboa.

Y esta zona como se llama?- le pregunte al conductor.
Arraiján- me contestó.

Me enteraría a mi regreso que Arraiján es la deformidad simpática en la que derivó la indicación "at right hand" que muchísimos gringos seguramente dictaron a los oídos monolingües de toda una generación de taxistas.

Y asi quedó.

2.8.08

Yo te avise!




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Señales de prosperidad económica

• Poder prescindir del transporte publico de pasajeros
plus: finalmente, también contar con un stereo.
• Utilizar 1 saquito de té por cada taza a preparar
Plus: tener stock algunos tés importados y una colección local de
distintos sabores.
• Lavarse el cabello con un champú cuya publicidad sale en televisión
Plus: combinar con el acondicionador de la misma marca
• Usar tampones indiscriminadamente y no solo para ocasiones meritorias
Plus: perder la cuenta de cuantos hay en stock
(nota: los tampones cuestan ostensiblemente mucho más que las toallitas)
• Donar ropa que llevaba en el placard 15 años promedio
Plus : comprar ropa nueva
Plus++: seguir la moda
• Tener mas de 1 único pantalón de jean
• Contar con zapatos para trabajar, para salir y para vaguear.
Plus: tener un par de zapatos v e r d e s
• Comprar la comida de la mascota en el supermercado (en lugar de suelta y sin
marca)
• Gastar plata en bienes suntuarios: velitas para adornar la casa, sahumerios
y hebillas para el pelo.
• No saber con precisión cuantas monedas se lleva encima
Plus: tampoco saber cuanto se lleva exactamente en cambio chico.
Plus++: olvidarse que alguna vez, se llegaba a la oficina sin plata
para el regreso a casa.
• Reducir hora y media en el tiempo de viaje desde y al trabajo.
Plus++: vivir cerca del metro!
• Vivir en una eterna primavera: no sentir frío penetrante en invierno ni
calor agobiante en verano.
Plus: tener aire acondicionado
Plus++: tener aire acondicionado Y loza radiante.
• Que el celular tenga crédito el 98% de las veces.
• Prescindir de la censurante línea control de Telefónica en el teléfono de
línea.
• Lavarse la cara a la mañana con agua caliente (se apagaba el calefón para
ahorrar y a esa hora no se prendía).
Plus: que además de caliente, el agua salga en abundancia.
• Tener la heladera llena
Plus: agregar al changuito, algunos delicatessen.
• Hacerse la tintura en una peluquería de prestigio y no dejarle la tarea a un
practicante de escuela.
Plus: hacer las raíces cuando corresponde y no cuando se puede.
• Usar a discreción cremas y tratamientos de belleza
• Tener la potestad de decir “Tengo Sed” y comprar alguna bebida en
algún kiosco.
Plus: aun estando cerca de casa
• Ser antisociable por una cuestión de carácter y no por una limitante
económica
• Ir a un bar/boliche y poder comprar el trago que mas te guste.
Plus: repetir!
• Retomar la vieja costumbre de hacer regalos para los cumpleaños.
• Tener plata para pagar telos.
Plus: tener plata para pagar telos y gastarla toda en eso.
Plus++: no tener la necesidad de ir a telos porque tenes casa propia.
• que "fin de mes" deje de hacerse sentir como el desierto de Kalahari de los bolsillos.
recontraplus: tener siempre saldo positivo en la caja de ahorro.

1.8.08

Tamagotchi®

Lejos de casa, lejos de mis amigos en el día que los conmemoraba, rodeada de unos compañeros de trabajo a esa altura desconocidos, decidimos ir por unas pizzas y brindar, cada uno a la salud de sus amistades.
En torno a la mesa, el silencio era un invitado más.
No teníamos temas en común. Recién llegábamos y ni siquiera daba para hablar del clima.
Apelando al ingenio, LalaAround remontó la cena proponiendo un tema: que cada uno contara cual había sido su primer trabajo rentado.

Uno hablo, emotivo, de una fábrica de carteras de cuero, propiedad de su padre.
Otro contó que fue ayudante de carnicero, cuando su cuerpo no llegaba ni a ser una famélica media res.
Yo referí la experiencia como volantera de aquella disquería, con motivo del día del padre.

Pero la mejor fue la que contó Alberto:
en la puerta de un centro comercial, en una navidad de los ’90, se había montado un puesto lleno, llenísimo de Tamagotchis.
Su responsabilidad era alimentar a las mascotas virtuales, cuidarlas, curarlas, darles cariño, regañarlas (todas funciones del aparatito) para evitar que murieran y así sostener el interés del público.
Decía, circunspecto, que no daba abasto con los estantes repletos.
Que se ponía muy nervioso, porque necesitaba el dinero para comprarle un regalo de navidad a su novia y tenía un terror irracional a que un Tamagotchi muriera.

Todavía me sigo riendo.