30.7.08

The awful truth

La necesidad de la risa


En una reunión de trabajo –por caso- un hombre se presenta jaranamente. No sé de qué se ríe. Intenta que los demás lo sigan, mientras dice su nombre y nunca deja de mostrar sus dientes.
Lo miro. No me rio. El paradigma indica reírse todo el tiempo, hacer interjecciones graciosas, ser una cofradía de simpáticos.
No importa si no hay motivos. Hay que reírse!
Algunas mujeres acompañan la risa con grititos de rata. Ser divertido es un deber.
Podemos debatirlo. Pero quien dijo que presentarse de esa manera estupida te volvía más interesante?
Sostener el gesto adusto en esta sociedad adolescente es hacerse acreedor de una larga cadena de epítetos a cual mas duro. “Es rara”, dicen.
Yo prefiero el humor mas elaborado. El comentario mordaz, la respuesta exacta en el momento justo. La verdad sin medias tintas, con un dejo de ironía que invita a reírnos de nosotros mismos. Sin embargo no todos lo entienden y en su afán de poner rótulos, “es mala”, dicen.
Hordas de gente que se ríen como hienas ante muestras gratis de humor barato, de comentarios sosos, de copetes sin un ápice de chispa.
Hordas que van copando la ciudad y se inmiscuyen en el transporte público, en los comercios, en el trabajo, en la familia y en los círculos de amigos.
Desde atrás de mi café amargo, miro con compasión a los que siguen como ratones al flautista la moda de ser un saltimbanqui de las relaciones publicas, abrazándose a los gritos y superponiéndose al hablar.
Dudo que en otras épocas o en otras latitudes suceda lo mismo.
Quizá yo debiera ser un poco más permeable.
Quizá ellos debieran pensar un poco más antes de hablar.

18.7.08

Desorden & Mugre


Tema del traidor y del héroe

"Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso;
que la historia copie a la literatura es inconcebible"

La palabra TRAIDOR me remonta a tardes cansinas, cuando leia un Ficciones deshojado y remarcaba con grafito las partes mas importantes.

Una buena ocasión para volver a leer este cuento.

Sunrise - Sunset


13.7.08

Las pequeñas venganzas


Negarse a comer lo que el otro estuvo preparando con esmero.
Arruinar un día del padre con una discusión inventada.
Adoptar una pose de coté en la mesa, para dar siempre la espalda al otro, con la excusa de mirar la TV.
Transformar el rostro en una mascara de odio y desprecio cuando alguien hace algún gesto de cariño o interés hacia el otro.
Montar escenas trágicas por cuestiones triviales.
Deprimirse y encerrarse. Pasarse de Alplax cuando no se sabe lidiar con los problemas.
Resignarse.
Darlo todo por perdido.
Dejar los problemas domésticos (una gotera, una puerta rota, un cable en corto) a su buena suerte, remarcando la lectura de que “vivir acá es un infierno”.
Echarse culpas.
Ignorarse.
Irse de la mesa al momento del brindis en un cumpleaños.
Gritar cada vez más fuerte. Torearse.
Respirar la idea de que nada puede hacerse al respecto.
Sacarlo del medio. Hacer como si no existiera. No existir.
Seguir resoplando por temas que tendrían que haberse resuelto al primer año de convivencia.
Reproducirse en 3 más, para remarcar con diéresis y punto final el sinsabor de una pareja que no funciona.
Asumir como destino la cotidianeidad de mierda lograda. Tratar de sonreir, a pesar de todo.
Postales de un matrimonio en bancarrota.

9.7.08

Postales de Chiapas



En el tour iniciático que fue el viaje a México, hicimos escala en San Cristóbal de las Casas, principal localidad turística de la provincia de Chiapas.
Íbamos principalmente atraídas por el ejercito zapatista, en pleno auge.
De Marcos y sus amigos no vimos nada. Había que adentrarse en la selva, jugar de locales y asumir otros riesgos. Nuestro viaje no tenia esa intención.

La ciudad era vieja, colorida y colonial. La noche nos agarro en sus calles, muertas de hastío y de calor. Nos metimos en uno de los pocos lugares abiertos.
Un bar normalito, que al fondo dejaba ver sus pretenciones de centro cultural. Un papel en la pared anunciaba la proyección de esa noche.
Nos anotamos.
Cuando llego la hora, nos dejaron pasar al lugar, donde se acomodaban unas sillas de escuela y una sabana blanca de 2X2 estirada.
Así fue como vimos Matrix (la primera), en una sala mínima perdida en el interior de México, con una calidad deplorable y doblada al español-mexicano, rodeadas de unos alemanes que no paraban de reírse tontamente.

Con el subcomandante materializado en unas hojas que fotocopiaban sus discursos, abandonamos la ciudad en una noche tan fría que congelaba las ideas.

Antes, no habíamos podido resistir la ironía de los recuerdos típicos del lugar: los personajes zapatistas, en muñecos de tela hechos a mano.
Los amigos de Rapunzel e ImagaZool recibieron uno.
Los de LalaAround no.
Marcos? Que Marcos?- Preguntarían.

Todavía era muy temprano para hablar de piqueteros.

..hic!

Palabras en tinta

Promediando primer grado, se celebraba “la entrega de las lapiceras”.
En ese momento, las casi 30 niñas que éramos dejábamos de escribir nuestros palotes con grafito e inaugurábamos una hoja renglonada con la ocurrente frase “mis primeras palabras en tinta.”
Luego, una pequeña dedicatoria al ser querido de preferencia cerraba el momento Kodak.

El gimnasio del colegio era grande. Tenia piso de cemento alisado de obra (que no es el de ahora) y un tinglado de chapa muy alto. Allí se habían dispuesto nuestros pupitres alineados.
Se rumoreaba que iba a haber una sorpresa y la maestra nos chicaneaba sin disimulo.
Se había participado del evento a los padres, pero no recuerdo que hubiese pantalones en ese gran gineceo. Cada niña estaba acompañada de su mamá.
Yo también.
Nos hicieron sentar, nos dieron un discurso almibarado sobre “el gran paso” que estábamos dando y nos mintieron que iba a venir un hada (sic) a entregarnos nuestros bolígrafos nuevos.
Se escucho un….ohhhh! por lo bajo.
Cuando las puertas se abrieron, apareció una señora -que bien podría haber sido mi vecina-con un traje rosa y una falda de tules. El cono en su cabeza le confería la condición de ser fantástico.

No pensé que fuera a entrar un hada real (para ese entonces ya estaba descreída de muchas cosas), pero la estafa era muy grosera.
El hada, impostando la voz, nos invito a hacer una ronda en torno a los pupitres intercalando madres y niñas.
Me negué. Mi madre insistió. Me empaqué como una mula: no iba a participar de ese fiasco ni iba a fingir una estupida ilusión como hacían las demás.
Mi madre, avergonzada, no sabía como hacer para que vayamos a la ronda redonda y seamos –para la tranquilidad de todos- unos eslabones más.
Me dio un pellizcón fuerte sin que nadie nos viera y me imploro “no me hagas esto”.
No me inmute. Se fue sola a la ronda.
Las niñas, las madres (incluso la mía), el hada y la maestra giraban en torno a mi, que todavía era demasiado joven y no sabia explicar con palabras el porque de mi negativa.

El bolígrafo Parker era tan lindo que casi no fue usado. Descansa, como un trofeo, en un cajón.
La anécdota fue reiterada hasta el hartazgo por mi madre, que nunca me lo perdono.
La niña del pupitre se hizo grande, siguió sin creer en las hadas y finalmente encontró las palabras para expresar sus sentimientos.

Autenticidad.

2.7.08

Honoris Causa

Polalaroids saluda a Apollonia en la consecución de la tan merecida y demorada beca del Conicet.

"Toma asiento en la cátedra de la Sabiduría y desde ella, descollando por tu ciencia, enseña, orienta, juzga y muestra tu magnificencia en la Universidad, en el foro y en la sociedad" *




*Del ceremonioso ritual de investidura del titulo honoris causa, segun wikipedia..

Welcome to Hill Valley



Lo mejor de mi rutina ciclica por la facultad de los ultimos 10 años, es que cada reintento me pone en contacto con una nueva camada de veinteañeros.
Yo, cada vez mas vieja y con un numero de padron que atrasa.
Ellos, con las mismas dudas y planteos que me azotaban por entonces.

Siempre tienen +- 20 años.
Siempre se lamentan de lo mal que les va.
Nunca la perseverancia le gana a la desazon.
Todos se consideran brillantes, a pesar de los malos resultados academicos.
Todos se hacen las mismas preguntas.

Pero yo, que vengo del futuro y conozco ese pasado, me esmero en tratar de dar la palabra justa y levantar los animos.
Como el papa de Marty, quiza a ellos sí les pueda cambiar el rumbo, y en el futuro sean eximios ingenieros en lugar de loosers oficinistas.

No digo que yo lo sea, pero mi DeLorean hace rato que parece que se fue a boxes.