26.11.08

Desarrollo Profesional. Parte II

Me ofrecieron un puesto de trabajo que se puede tomar como un ascenso: la gente de mi actual nivel, quedaría bajo mi órbita. Unos cuantos planetas y yo el Rey Sol.
Me tejieron un manto de flores hecho de elogios y los compré todos.
Me halagó tanto que se me humedecieron los ojos.

La compañera-viborilla no tardó en lanzar su veneno:

"vos pensas que te eligieron porque sos mejor que los demas? no!, que va..
Es porque sos mujer, joven y bonita. Todos los hombres que se lo merecen deben estar molestos".


Esperaba el comentario mordaz desde el mismisimo día en que supe del ofrecimiento.

Sus primeras intervenciones malignas me molestaron, me enojaron y me dolieron.
Pero la seguí escuchando, a modo de entrenamiento para la vida real.

La gente apesta, a veces.

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