13.7.08

Las pequeñas venganzas


Negarse a comer lo que el otro estuvo preparando con esmero.
Arruinar un día del padre con una discusión inventada.
Adoptar una pose de coté en la mesa, para dar siempre la espalda al otro, con la excusa de mirar la TV.
Transformar el rostro en una mascara de odio y desprecio cuando alguien hace algún gesto de cariño o interés hacia el otro.
Montar escenas trágicas por cuestiones triviales.
Deprimirse y encerrarse. Pasarse de Alplax cuando no se sabe lidiar con los problemas.
Resignarse.
Darlo todo por perdido.
Dejar los problemas domésticos (una gotera, una puerta rota, un cable en corto) a su buena suerte, remarcando la lectura de que “vivir acá es un infierno”.
Echarse culpas.
Ignorarse.
Irse de la mesa al momento del brindis en un cumpleaños.
Gritar cada vez más fuerte. Torearse.
Respirar la idea de que nada puede hacerse al respecto.
Sacarlo del medio. Hacer como si no existiera. No existir.
Seguir resoplando por temas que tendrían que haberse resuelto al primer año de convivencia.
Reproducirse en 3 más, para remarcar con diéresis y punto final el sinsabor de una pareja que no funciona.
Asumir como destino la cotidianeidad de mierda lograda. Tratar de sonreir, a pesar de todo.
Postales de un matrimonio en bancarrota.

1 comentario:

ojovidrioso dijo...

Que fea la segunda :(

De las otras, varias parecen más una forma de reaccionar frente a algo, o una incapacidad para reaccionar.

Feas postales; interesante post.