9.12.08

Calcos

Puntos de vista



Cuando conocí a mi londinense teacher de inglés nos colgamos hablando de países, lugares y experiencias.
Hacía rato que venía rotando por america latina y la amaba.
Alababa el ruido de las calles, el ordenado desorden, la impuntualidad. Encontraba magia en el caos. (que la hay)
Se regodeaba, incluso, en la burocracia administrativa.

Precisamente por lo opuesto, yo idealizaba su continente.
Por el orden de las cosas, por lo previsible, por la puntualidad, por los servicios públicos.

Coincidimos en que, definitivamente, uno anhela lo que no tiene.

6.12.08

Los otros

Hace unos días me acerqué a la vidriera de una librería y por curiosidad miré cuales eran los títulos más promocionados.
Entre libros de tapas brillantes, me llamó la atención uno:
"QUE PIENSAN LOS QUE NO PIENSAN COMO YO"

y como subtítulo, este listín:


El hecho de estar de acuerdo con muchas de las "controversias" enumeradas me hizo sonreír: yo era una de "los otros".

Postales de Costa Rica

En San José estuve el suficiente tiempo como para hacer varias cosas:
fuí al museo del oro precolombino, me tomé un cafecito en el hotel frente al teatro nacional, saqué fotos al verde intenso del cráter del volcán Poas y me aprendí de memoria el camino para llegar al edificio del ICE, que es por donde me alojaba.

Sin embargo, el lugar que más me acuerdo es un bolichón cerca del parque de la sabana, donde ví por tv la transmisión casi completa de la muerte del papa Juan Pablo II -paisano de mis ancestros-, mientras mordisqueaba el culito de una porción de pizza.


3.12.08

Boundaries

Bombon asesino


Considero que desayunar cafe con leche y rivotril para los nervios, es una clara señal de que tengo que hacer algunos cambios en mi vida.

No se cuan normal será ir por la calle pensando a quienes mataría y a quienes no.

Por lo pronto la little pastillita hoy es mi mejor amiga.

30.11.08

Plan B


Si no fuera lo que soy (o cuando deje de serlo), bien podría ser profesora de español para extranjeros.

29.11.08

The simple life

Un día, hace un año, me encontraba en una sala aséptica con MonCheri, escuchando la lectura aburrida del escribano. Las llaves de nuestra casa tintineaban todavía en las manos del hombre que se llevaría nuestro dinero.
Después fue la compra de un champagne al paso y descorchar por primera vez, solos, en lo que sería nuestro piso de allí en mas. Y encender los móviles para cerrar el paréntesis en el que nos habiamos voluntariamente metido.
Era feliz.

Un dia despues, hace un año, leía las noticias online y levantaba una ceja al enterarme del choque con resultado fatal que habia ocurrido en el barrio donde crecí.
Después fue cuestión de esperar a que el destino discara mi número y le pusiera el nombre de un amigo al NN muerto.

"Tomá! una de cal y una de arena! para que te quede bien claro como son las cosas. Y no vuelvas a molestarme!"
- nuevamente la vida y su mal carácter.

Me perturbó la muerte. Pero superada la angustia, me perturbaron los recuerdos.
Todas las veces que ocasionalmente me encontraba al ahora muerto, todas las veces el se reía de mi y de mis tribulaciones.
Me desesperé: si ese día moría yo, ay por zeus, todas las cosas que tendría que haber hecho y no hice.

De aquel día a esta parte, me esmeré en encontrar más seguido ocasiones para el brindis y el encuentro, en ver mas el sol y menos la computadora, en relativizar las cosas, en enfocar en los detalles simples. En trabajar menos. En gozar más.

Anoche cuando me acosté, ví por primera vez que debajo de las capas de pintura que le pusimos al techo de la habitación, quedaban resabios de esas estrellitas que el antiguo dueño tenía pegadas en el techo y se iluminan en las oscuridad.
Como suelo caer desmayada del sueño, o concentrarme en leer o mirar TV, no las habia visto antes.
Pero estaban.

Darme cuenta que ahora soy capaz de ver estrellas debajo de las capas de pintura me amigó un poco con el universo y me pude dormir en paz.

28.11.08

LalaAround 1:5-8

Fake

A los 7, tenía una compañerita cuya madre le teñía religiosamente el cabello de un amarillo huevo.
Tenía el pelo tan seco como paja. Sin embargo, por mandato materno, se obstinaba en asegurar que era rubio natural, que no, que no se teñía.
De vez en cuando en los recreos se armaban debates en los que mis blondos cabellos eran el metro patrón para emitir crueles juicios de valor.

Estaba a salvo.

Sin embargo, yo no era menos farsante.
Mentía. Por mandato materno, negaba la condición de jubilado de mi padre.
Era menos evidente que lo del cabello y sólo me veía obligada a lidiar con ello cuando se hablaba de los padres.
Era un problema que vinieran a jugar amiguitas a casa. Que iban a decir si lo veían leer el diario a las 3 de la tarde?
Que mi padre se había acogido a un plan especial de jubilación anticipada que habian ofrecido en su empresa, no era explicacion posible.
Que haber tenido hijos de grande hacía que nos tocara vivir estas cosas antes que a los demás, tampoco.
Los padres de las niñas de mi edad tenian menos de 40 años. Yo no encajaba.
Evité entonces invitar amigas a jugar. Esquivé las conversaciones que trataban de los padres y escondí todos los formularios en los que tenía que completar el casillero "ocupación", con tal de no verme obligada a mentir.

Lo hice tan bien que una vez me dijeron: "pero vos tenes papá? yo pense que estaba muerto. Como nunca lo nombras...".

Hace unos años me cruzé con la teñida. Todavía lleva el cabello igual.
A veces, al aplicar tintura, arde el cuero cabelludo.
A ella seguramente ya no le arde. O si...
A mí aquella mentira, cada tanto, me arde en todo el cuerpo.

26.11.08

El graduado

Acostumbrada a sentirme no más que una pelusa por no tener título universitario (a pesar de los intentos), tuve que replantearme mi escalafón de prejuicios cuando el graduado -que por definición, yo habia catalogado positivamente- repitió en chats sucesivos unos garrafales horrores de ortografía.

Innovación




J.R.Mora

Desarrollo Profesional. Parte II

Me ofrecieron un puesto de trabajo que se puede tomar como un ascenso: la gente de mi actual nivel, quedaría bajo mi órbita. Unos cuantos planetas y yo el Rey Sol.
Me tejieron un manto de flores hecho de elogios y los compré todos.
Me halagó tanto que se me humedecieron los ojos.

La compañera-viborilla no tardó en lanzar su veneno:

"vos pensas que te eligieron porque sos mejor que los demas? no!, que va..
Es porque sos mujer, joven y bonita. Todos los hombres que se lo merecen deben estar molestos".


Esperaba el comentario mordaz desde el mismisimo día en que supe del ofrecimiento.

Sus primeras intervenciones malignas me molestaron, me enojaron y me dolieron.
Pero la seguí escuchando, a modo de entrenamiento para la vida real.

La gente apesta, a veces.

Desarrollo Profesional. Parte I

"Necesitamos que mañana acompañes al comercial como consultora técnica; tiene que ir a hacer una presentación al cliente para cerrar un contrato."

Así dijeron y les creí.
Y como no dominaba del todo el tema, me quedé hasta cualquier hora leyendo material y poniendome nerviosa.

"Esta no me la creen. Antes que tú les llevamos a una ex miss-nuestropais, y ahora voy contigo."
Dudando entre sentirme halagada u ofendida, me incliné por lo segundo.

Una ex miss?- pregunté incredula.
"si si, le dimos para que se lea la presentacion comercial del producto un rato antes y listo".

Me sentí imbécil.

A mi por entonces jefe -ahora mi amigo- le aullé indignada. El sabía de la dedicación, el esfuerzo y los años que yo llevaba invertidos en esto.

"Lo peor no te lo dije"
,me confeso hace poco entre cervezas, "cuando estabamos planificando el proyecto, el gerente me pregunto "que producto te tengo que comprar para que me mandes a la rubia?".

No me causo mucha gracia, pero a esa altura, me relajé un poco.
C'est la vie.
la puta vie.

15.11.08

Postales de Napoles


Podría recordar su impresionante puerto, el castillo que ni sabia que existia, la galeria Umberto I o algo de su historia.

Pero no.

Cuando recuerdo la tarde que ahí pasé, se me llena la boca del sabor dulce y pegajoso de los nísperos que con mi amigo chileno le compramos a un tipo por la calle; y que hasta entonces yo creía que solo crecían en el fonde de la casa de mi abuela.

Napoli , con N de Níspero.

Mandatos S XXI

13.11.08

Con P de Puto

Cuando a Romina le preguntaban "y vos que queres que sea?", ella respondía "me da lo mismo. Lo único que me interesa es que sea sano".

Mentía Romina.
Mentia abiertamente, para que no la molestasen ni le pusiesen caras raras.
Ni una candorosa nena ni un masculino varon.
Romina quería que su futuro hijo fuese puto.

Un chonguito musculoso, un gordo freak, un flaquito intelectual o una vivaracha mariposa. Le daba lo mismo.

Los consideraba superiores porque habian superado la última y más primaria de las barreras: la de la identidad sexual.
Los verdaderamente atrevidos. Los pocos subversivos que quedaban.
Se indignaba cuando escuchaba, a esta altura de la civilización, a las madres que prohibían a sus hijos varones vestir en la gama de los rosados o que corrían alarmadas cuando agarraban el esmalte de uñas.

Mientras sus compañeras del curso de preparto se pasaban modelos de ropita para tejer en punto arroz, Romina se imaginaba la noche en que se quedaría hasta altas horas cosiendo las lentejuelas de un disfraz de sirena para su primera marcha del orgullo gay.

3.11.08

(+) Postales de Panamá

El hotel donde me alojaba era de los hoteles que jamas pagarían mis bolsillos pero sí los de la empresa que me empleaba.
Amanecí un dia más, en mi cama de 2 plazas, con la temperatura justa y las sabanas tibias.
Sintonizé en TV algun programa tonto y me fui a bañar.
Sintiéndome una diva en mi bata de toalla, me sequé el pelo, me decoré un poco la cara y armé una tabla cartesiana con las combinaciones posibles de mis 3 blusas y mis 2 faldas.
Desfilé para mi ante el espejo y cuando ya tenia los minutos contados para no llegar tarde, el taco mal reparado de las sandalias rosas se inmolaba contra una imperfeccion de la alfombra.

Demonios!

Sin tiempo para repensar todo el atuendo, sali presurosa haciendo equilibrio.
En la oficina del cliente el clima estaba alborotado.
No tardé mucho en distinguir él tópico: Madrid, Atocha, atentado, muerte.

De vuelta en el hotel, la presentadora de CNN me confirmaba que más de un zapatero habia hecho mal su trabajo.

Era 2004.
Era marzo.
Era 11.

Paul

Cuando el sol le salía en los ojos, le amanecía una puteada en los labios.
"Me cago en Bertin!", decía con toda la peruanidad que le era posible, aquella que se le habia pegado en las suelas, en las manos, y se le habia metido en los recovecos de las orejas durante los 6 años de infancia que pasó en Lima.

Superado el malhumor, se calzaba el traje color teconleche y se anudaba con desgano la pajarita. El bombín lo usaba por costumbre; el bastón, por gusto.
Al menos el trabajo le quedaba cerca: apenas unas cuadras, derecho por la Rue Lafitte.
Comodidad. Una cualidad que le apetecía y por la que no había dudado en aceptar la oportunidad que aquel amigo de la familia con buenos contactos le habia ofrecido en el estudio.
Jamás se había imaginado como corredor de bolsa, pero a decir verdad tampoco se había permitido imaginar demasiado todavía, a sus veintipocos.
En esas horas infinitas, rodeado de planillas y un clima espeso, lo mas agradable era la amistad que habia hecho con Emile, cuando ambos eran novatos al entrar en la
compañia.
Para el lunes de la puteada, Paul ya estaba bastante anesteciado: 12 años en la Bolsa, 5 hijos, 1 esposa y 34 junios soplando velas.
De la paz que conseguía en las clases de dibujo a las que iba con Emile despues del trabajo, poco quedaba al llegar al viernes.

Esa semana fue la muerte: el mas chiquito no le habia dejado dormir un solo dia y para peor, a la bolsa de París se le ocurría colapsar.
El jefe habia sufrido un infarto por los nervios, y en la oficina todos estaban pálidos y ojerosos haciendo cuentas, tratando de contener la pesadumbre y los saldos en rojo.
Me cago en la puta!", decia apelando a sus ancestros hispanos.

Ese día, desandando la Rue Lafitte se dijo por enésima vez "esto no es vida".
"No puede ser que no haya nada mas alla."
"Esto es una mierda."


Al llegar a su casa, se aflojó los mocasines, se desató la pajarita y suspiró con el suspiro mas profundamente alguna vez suspirado: "Se van todos a la puta que los pario".
Haría cualquier cosa. Cualquiera.
Hasta podria trabajar como obrero en la construccion del canal interoceánico del que tanto se hablaba, allá en centroamérica.

El lunes siguiente presentó la renuncia en Bertín.
El ultimo firulete de su firma en la carta de dimisión estaba aparentemente ligado al ardor que tenia hace años en la boca del estómago.
Al firmar, el ardor se fue y se le ensancharon los pulmones: era la primera vez que respiraba.


Paul Gauguin, 1848-1903, corredor de bolsa

16.10.08

El fitito

TiaBonita tenía un fitito blanco.
Es fácil imaginarla en las tardes sepia llegando de su trabajo como contadora en LaFabrica, llena de pulseras y con tacos altos; brillando entre la mansedumbre de las maestras, costureras y empleadas de sus vecinas.
Mi ideal de glamour e independencia se encarnaba en sus uñas rojas y en el tin-tin de su taconeo.

Después de ese auto vinieron otros. El fitito blanco quedó arrumbado en el jardín, tapado con polvo y una alfombra vieja.
Cuando tuve edad de conducir lo reclamé.
Vendemelo!- dije.
Pero claro, mi eufemismo era muy barato: no tenia dinero, ni trabajo, ni ahorros ni sponsors.
Regalamelo!- rogaba en realidad.
El auto fue a parar a las manos ajenas que pudieron pagar lo que TiaBonita exigía.

Más adelante, fue mío otro de sus autos: un Renault6 color óxido que se negaba a arrancar sistemáticamente y cuyas puertas se abrían al girar en las esquinas.
Al pobre Renolito le robaron la batería, un día que lo dejé estacionado en la puerta de casa.
Mi magra economía no pudo afrontar el coste de una nueva y así lo perdí.
No me duró mas que unos meses.

Años después, mi afán conductor se materializaría en un auto tan rojo como las uñas de TiaBonita y tan Fiat como aquel 600.
El glamour y la independencia venían gratis.


define:life

"la vida es lo que te pasa por los sentidos",
disparó la dependienta de aquella tienda de souvenirs, arengando mi dubitativo ánimo de gastar unos duros extras en un ticket de un tour por la ciudad.

Me convenció.

Los gasté.


Tenía razón.

29.9.08

Romance del matarife y la hija del carnicero



Esther se llama Esther, pero en la feria los puesteros la conocen como Coca y a ella le encanta.
Coca, la hija del carnicero.
Cuando era una adolescente modosita, su padre era el dispensador de bifes y cortes de asado para todo el barrio. Usaba la sierra con tal determinación y firmeza, que cualquier otra metáfora de masculinidad era decir poco.

Antonio, el matarife, aparecía todos los jueves en el local.
No hizo falta mucho para que Esther se enamorara perdidamente de Antonio.
Cuando él cargaba las medias reses sobre su espalda curtida y reptaba hacia el mostrador, las mismas gotas de sudor que resbalaban por sus omóplatos, se hacian eco en las gotas vergonzosas que surcaban la entrepierna temblorosa de Esther.

La película en cartel alimentaba sus fantasias: Isabel Sarli, la auténtica Coca, hacia gala de sus perfectas curvas en un episodio violento sobre una res.
Carne sobre carne.

Esther estaba convencida que estaba muy mal pensar en semejante aberración, mucho más decirlo y ni osar (valgame dios!) con insinuarlo.
Pero por mas que se persignase y fuera al templo, no podia dejar de imaginarse el peso de Antonio sobre ella, sucios de sangre de los cortes de vaca, gimiendo, gritando y arañando la espalda tantas veces deseada.
"que pretende usted de mi?", le diria falsamente candorosa, ya desnuda y entregada a la dureza evidente.

La calentura iba in crescendo, insostenible. Pero un dia Antonio no vino más. Y tampoco el otro jueves, ni el otro.
Desaparecío del barrio. Se decia que habia conseguido un empleo en una fábrica.

Esther se frotó en su recuerdo un par de veces más. Despues lo fue olvidando.

Los años que hicieron de Esther una señora grande, dejaron habilitada una conexión en su memoria que se ilumina cuando va al mercado.
Allí, entre góndolas de cortes de carne estandarizados, perfectamente alineados en sus bandejitas de plástico y prolijamente etiquetados, Esther se remonta a sus tardes de juventud.. y no puede -ni quiere- evitar que se le erizen los pezones cuando pasa su mano por la mercaderia: bife, vacio, tapa de asado, costillar, entraña.
Lomo. Lo mo. LOMO. L O M O...

Casi Anís

El destino plantó en el terreno lindero a mi casa de la infancia una familia muy prolífica.
Por uno, no eran los 8 hermanos del famoso anís.
Crecían los retoños, al tiempo que envejecía el ligustro que mal cumplía sus funciones de medianera.
Una ventanita podada a mano era testigo de charlas infantiles: "chiquiiiiiiiiiiiiiiiitaaaaa!" nos llamaba la vecina para jugar.

El éxito gestacional no se repetía en lo económico.
Las penurias de "los del fondo" se nos hacían carne y vivíamos así nuestro propio cuento de realismo mágico, sin magia y sin cuento.
Suicidios fallidos con veneno de rata, golpes, gordinflones borrachos y rateros por falopa. Niños sin juguetes y ancianos con frío. Trabajos miserables y salarios ídem. Sueños tan simples que mas bien caían en la categoría de derechos básicos.
Solo faltaba alguien que levitase, pero ese mito lo suplimos rápidamente con la historia del hombre-gato.

La ventana de mi habitación daba al ligustro, que para la época de la adolescencia ya era casi un recuerdo.
Uno no podia descambiarse sin tener que cerrar un poco las cortinas.
Y si súbitamente pasaba uno de los 7, nos saludabamos con cortesía ("hola Lala" "hola Esteban") haciendo caso omiso de la remera esgrimida como escudo, defendiendo la inocencia de un corpiño por demás deshilachado.

Señales

Una mañana de sábado gris, se escuchó un pajaro cantar en la ventana del lavadero.
Me asomé y lo ví.
MonCheri! Veni a ver!
Eran 2, que jugueteaban. Se sobrepasaban, se buscaban y se cantaban canciones.
MonCheri amplió el espectro y dijo "allá va la bandada", señalando una V que se distinguía a lo lejos.
Son las golondrinas!- exclamé eufórica, cayendo en la cuenta de la fecha del calendario.

La magia del momento nos fundió en un abrazo tierno, mientras seguíamos mirando por la ventana.
En mi cabeza siguieron resonando por unos dias aquellos versos de Becquer que repetía mi madre ("volveran las oscuras golondrinas..")

El sábado siguiente volvieron.
Ahora no paro de verlas por toda la ciudad.

11.9.08

Nube negra

A veces, la nube negra también se acomoda en mi cama y me hace ver todo horrible.
Y asi estoy, horas y horas que suman días sin encontrar motivos para salir a la calle más que la nefasta cuerda que me tira hasta la oficina para ganarme el puto pan.
Y no. Si supiera cual es el motivo que me tira tan abajo, tendria al menos la primera letra para destrabar el crucigrama.




Sabina - Nube negra
letra

6.9.08

La lluvia y yo

Hay 3 hechos lluviosos en mi curriculum:

1. En épocas de colegio, cuando se anunciaba una tormenta importante yo sonreía y mi madre me esperaba con una toalla.
No voy a mentir que era un hábito, pero sí que lo hice 3 ó 4 veces.
Llovía, tronaba, las calles se anegaban, y yo volvía a casa caminando despacito, lavándome de todo.
Pateaba el agua podrida de las esquinas y me alineaba perfecta con los desagotes de las marquesinas.
Era el momento ideal para hacer carne el "me cago en todo": en el pelo que tiene que estar acomodado, en el uniforme que debería cuidar, en las normas que dicen que a la lluvia hay que huirle y no disfrutarla.
Era absurdamente feliz.

2. Una juguetería había publicado un aviso pidiendo empleados para satisfacer la demanda navideña. Ahi fui yo. Esperé calurosa en una cola eterna, para ser atendida en un galpon venido a menos, donde un gordo detras de una tabla sobre caballetes que improvisaba una mesa, se daba cortes de empresario. (No podian ser sino los '90)
El trabajo era pésimo: habia que hacer un curso de capacitación (eufemismo para trabajar gratis) durante 2 semanas, despues de las cuales harían la selección para encontrar al dueño de la miseria que ofrecían.
Y encima, te sometían a un test psicológico.
El test consistía en dibujar 2 cosas: un árbol frente a una casa y una persona bajo la lluvia.
Abandoné cualquier sugerencia y dibujé lo que sentía.
El árbol fue un palo borracho lleno de espinas, que miraba hacia la casa.
La persona bajo la lluvia era yo. Le hice el jumper, los brazos abiertos, el charquito bajo los pies, omití el paraguas y le dibujé una sonrisa.
Nunca me llamaron.

3. Tuve, desde pequeña, la fantasía de tener un paraguas transparente.
Como acá no se consiguen (pero en Japón si), repartí la instrucción entre mis cercanos: si ven un paraguas así, no importa lo que salga, me lo compran.
Cuando LaMayor hizo su Grand Tour por europa, vió mi paraguas en Amsterdam.
Era largo y no se plegaba. Era incómodo. Pero era hermoso.
Viajó por Amsterdam, lo arrastró por Paris y finalmente llegó a mis manos una noche en Barcelona, donde las hermanas Spika coincidieron historicamente una vez.
Pasó despues por Lisboa, y fue odiado en la escala en Milan, de regreso a casa.
Lo saqué hace poco a pasear y me sentí hermosa por tener la posibilidad de ver el cielo, cuando todos los demas se escondían bajo sus techitos negros.
Unos días despues, en la mas porteña de las esquinas, un morocho ofrecía paragüitas transparentes a una módica suma.
Finalmente el container de importación habia arribado al puerto de Santa Maria de los Buenos Ayres.


La lluvia y los otros



Me gusta la lluvia porque es democrática.
A todos moja, a todos molesta.
Le cerrará el pico al que estaba en pose tomando gin-tonic en una terraza de moda y obligará a todos a ser mas auténticos.
Los dias radiantes insuflan en las personas un afán por estar divertidos, por asolearse, por pasearse en parejas, amigos o familia.
Nadie quiere quedarse encerrado en un dia brillante: porque es pecado, porque estamos perdiendo el tiempo, porque no se debe.
Salen, así, todos disparados a copar parques, calles y paseos y vuelven al anochecer congestionando el tránsito.

Los dias de lluvia, por el contrario, no obligan a nada.
Esta bien visto quedarse en pantuflas tomando té y gastando horas en la red, con las gafas de leer..que oh! no son tan fashion.
El depresivo, el solitario y el huraño lo seguirán siendo.
Pero los falsos alegres, los bufones y los superfluos sintonizarán las noticias para saber con exactitud cuando empieza la función de nuevo.

5.9.08

6 centimetros



En un futuro paralelo que arranca en 1998, soy la esposa de Otto y vivo en Berlin.
Viajo mucho, pero nunca sé el destino con anticipación. La aerolínea que me cuenta entre sus huestes me provee de un trajecito color manteca y me obliga a ponerme un pañuelo malva al cuello.
Despues de tantos años de pasear por los pasillos en las alturas, mis várices son cada vez mas dificiles de ocultar, a pesar de los horrendos zapatos de taco bajo que son parte del uniforme.
Cuando servía mis primeras bandejas, tenia la ilusión de que conocería el mundo como la palma de mi mano.
La verdad es que no me sé de memoria las callecitas de Paris, ni conozco como un paisano los mejores bistrots de Austria. Conozco, si, los principales aeropuertos como si fueran mi casa. Me paseo aburrida por los free-shops y tengo una colección envidiable de perfumes.
Mi compañero Eugenio se convirtió en mi mejor amigo: sus aventuras homosexuales con viajeros y capitanes son mi comedia de cabecera. Aunque ahora en Berlin ya nunca lo veo..
Tuve un petrolero indio que me cortejaba dejándome bombones cada vez que viajaba en business, distinguiendose de los tilingos que me creen su sirvienta. Y sufrí como una condenada cuando me enamoré del capitan casado con hijos que jamás dejo a su esposa.

A Otto lo conocí en un bar de Roma, en una escala del viaje a Frankfurt. Somos promedianamente felices con nuestro stock de cervezas y salchichas.


El punto de quiebre entre esta realidad y la mia, fue una aviso en el diario que pedia azafatas y requería 1,65 metros de altura.
Mi lastimoso vestuario y mi desfalleciente economía me obligaron a presentarme con una minifalda de boliche para satisfacer su pedido de que fuese con falda, estirada hasta lo imposible para que se acercara más a las rodillas.
Un peinado entre punk y Evita, se ilusionaba en zanjar la diferencia de centimetros que me separaban del mínimo. Eso, y los tremendos tacos.

La ingrata que me recibió me miró como a un perro enfermo, me hizo descalzar y me clavo el metro en la cabeza, entre mis cabellos que se elevaban como juncos : No, no te da la altura. Quiza para estar en tierra...

Mi autoestima y mis ganas de conocer el mundo se aguantaron las lágrimas y se tragaron la bronca.
Me fuí en llamas, escribiendo con sangre la promesa de que algun día me pagarían para que viaje con ellos. Y no como su empleada.

No hubo Otto, ni Eugenio, ni bistrots de Austria, ni callecitas de Paris para mí.
Aunque soy bastante feliz con mis 3 perfumes y mis piernas libres de várices.

26.8.08

Sissi Emperatriz



TiaBonita siempre nombraba a Sissi, con los ojos risueños y sus anhelos de princesa a flor de piel.
Que era la mejor película. Su favorita. Que tenía que verla.

Mis infantes oídos tomaron nota y cuando mis adolescentes manos se encontraron frente a una mesa de saldos que vendía libros a precios bajos, no dudaron en agarrar "Memorias de una princesa rusa", dado que cuando TiaBonita la nombraba nunca la relacionaba directamente con un país.
Bien podria ser Rusia.




Cuando me acomodé en la cama para saborear la lectura, el sopapo fue estruendoso.
No, no era la misma Sissi que nombraba la tía.
Este libro era una novela erótica muy explicita, de una princesa de algún lado que se escapaba por las noches para encerrarse en retablos con obreros borrachos y armar orgias memorables.
Por cierto que lo leí con prisa y sin pausa, caliente como una pava, en una época donde todavia las revistas con mujeres desnudas se colgaban en los puestos de diarios con la tira negra de la censura.

Cuando el Dr. Spika me pregunto que leía, respondí candorosa el título completo, suponiendo que le iba a poder vender el buzon de Sissi.
Pero la mirada socarrona y el súbito color rojizo que pintó mis mejillas me hizo dar cuenta que no iba a ser tan fácil.
"ahh..bueno.. es conocidisimo ese libro. Y es picante también..", dijo, politicamente correcto.
"despues dejamelo a mano que lo voy a releer", acoto dejando la corrección de lado.

No me alcanzaron las patas para esconderme de la vergüenza que me dió y dejar abandonado el libro en las escaleras del edificio que cobijó mis veranos.

Mujercitas

Entre mis primeras lecturas destaca "Mujercitas", de Louisa May Alcott.
Quiza un poco anacronico en los '80.

De los 4 personajes (Sex&The city situado en el 1800), Josephine March era la varonera, la rebelde, la practica.
La que se encerraba en la buhardilla hasta altas horas a despuntar el vicio de la escritura.
La que no duda en cortarse su pesado pelo largo y venderlo, porque necesitaba el dinero.

Claramente, yo era Jo.

Que gratificante sería enterarme que mi amiga Simone dijo alguna vez:

"Mujercitas me dio una idea clara de lo que sería mi vida cuando yo todavía quería ser una chiquilla: me propuse ser Jo y, como ella escribía, para imitarla empecé a redactar cuentos...".


Leer a la Beauvoir fue encontrar plasmadas en papel muchas de las ideas que retumban en mi cabeza.
Despues de tantos años de sentirme un poco sola por no encajar del todo en los que se suponian eran mis grupos de interes, me dio paz saber que habia mentes en mi sintonía..aunque no me fueran contemporaneas.

20.8.08

Va, vis et deviens



Va, vis et deviens (titulo original)

Live and become (usa)

Vete y vive (spain)

Ser digno de ser (argentina)













Me gusta cuando algo me descubre ignorante y el afan de desasnarme me tortura más que un grano pustuloso en el medio de la frente.

Con esta pelicula descubrí que habia una reina, la de Saba, que tuvo -dicen- una noche de amor con el Rey Salomón una vez que andaba de gira por Israel.
Que esa noche no se cuidaron y 9 meses despues, ya de vuelta en casa (donde seria actualmente Etiopia), llegaria el souvenir en forma de niño.
Niño que seria el origen -mitico- de la estirpe de los Beta Israel (judios de Etiopia).

Y que esa historieta es uno de los pilares de la iglesia ortodoxa etiope, que hasta hoy rankea como la religión predominante en ese país.

En 1975 Israel los terminó de aceptar como judios verdaderos y les dijo "vuelvan a casa".
Y por eso montaron la Operación Moisés en 1984 para traerlos.
Todos juntos y en avioneta.

Aunque la realidad no fue tan liviana como lo cuento...

El rumano que dirigió esta pelicula
, decidió poner en ese contexto la historia particular de un niño y su madre; la cual se ve obligada a dejarlo partir solo porque habia sido bautizada en el nombre de Cristo.
Y le hace mentir para salvarse.

"no vuelvas hasta que no seas digno de ser", le dice.

Algunas criticas dicen que es muy larga (2:20hs)y que se va por las ramas.
Yo no lo creo.

La recomiendo con altavoz.
Así como aconsejo verla con alguien dispuesto a abrazar al final, único consuelo para historias tristes.


link en imdb
link en wikipedia
sinopsis de pagina12

17.8.08

風水

Las amigas Feng Shui me reciben.
Tenes una vibra rara- dicen.
Ajena, sigo concentrada en el poder de la cebada y las papas fritas.
Un diploma firuleteado, hijo de una vulgar impresora láser, adorna las ínfulas de quien lo ha obtenido.
Hace un croquis del lugar y dictamina: tu casa es muy femenina.
Por la forma uterina del pasillo? – acoto.
No hay lugar para bromas en esta ceremonia tercermundista con aires imperiales chinos.

La dueña de casa toma nota: la pared tan elegantemente parda, necesita con urgencia un grito violáceo.
Quizá algún arquitecto o decorador pudiera aconsejarla sobre como reunir la zona del conocimiento con el cuarto de baño. No, no alcanzaba con llevarse una revista.
Para ayudar a las finanzas habría que poner un elefantito de la fortuna en el ángulo opuesto a la entrada.

Callo, he intento saltar con gracia la valla de mis prejuicios.
Pregunto por mi casa, por los colores y las disposiciones. Me asesoran.
Me apunto mentalmente que para esta gente, evidentemente no basta con quemarse las pestañas estudiando, con hacer viajes imposibles para cumplir horarios ni con soportar con hidalguía un montón de miserias en pos de un futuro mas amable.
No sin la ayuda del color exacto ni la disposición correcta.

Al día siguiente, en el Okko más cercano, tres amigas elegirán desesperadas algún objeto rosa para poner en la cocina: el amor de pareja no encontrará su cauce sin este condimento.
El príncipe azul no pasará de celeste y se quedarán por siempre sin que les digan que no importan los colores ni la disposición de los muebles.
Que nada importa.
Que la vida es jodidamente mucho más cruda que eso.

16.8.08

Días de humedad

Los días de humedad me duelen, como a los viejos y a los contusos, en mis heridas viejas.
Crujen las articulaciones y se resienten los huesos.
El tobillo derecho chirría recordando el día en que se partió en dos, por haber estado en un auto que no debía, esquivado un beso que no le correspondía y abrazando con ahínco un poste de luz que nunca se planteo si estaba en el lugar correcto.
El tobillo izquierdo se lamenta, lisonjero, de su derrotero intelectual.
Dice que se sacrificó en pos de la excelencia académica, aprendiendo a programar en pose de flor de loto, frente a una mesita de TV con las patas truncas.
Que levantarse y caer de bruces no era su intención; que él estaba dormido y no le avisaron con tiempo del fin de la sesión de estudio.

Mienten, los dos, con distintos argumentos.
Le dan la derecha a aquella mujer que decía que con los tobillos gruesos y las piernas marcadas de moretones y rayas no sentarían bien los vestidos.

Cuando esta ciudad vaporosa se empeña en inflar los cabellos de las damas y retardar el secado de las sabanas en las terrazas, mis tobillos se miran y se reconocen, a lo Botero, en su circunferencia.
Se lamentan, contritos, y entonces aceptan los cargos.
No debían estar pero estuvieron. No debían caer pero cayeron.

Ay de mí!

15.8.08

Pies de plomo

Con motivo de unos dias terriblemente calurosos infiltrados en el invierno porteño, hice algunos comentarios baratos:
"que vuelva el frio! tengo toda la ropa de verano guardada! estoy blanca como una tiza y todo me queda horrible!...maldito calor.."

El Dr. Spika, mi padre, retrucó con sabiduria que no habia que quejarse, que la suba de temperatura le venia muy bien a toda la gente que sufria el invierno y para los que el gasto de gas o garrafas representaba un vuelco en la economia doméstica.

Una vez mas, bajaba a tierra en caida libre.

Con ese criterio, observo la realidad.
Un trabajo que me obliga a madrugar me regala los más lindos amaneceres, con desayuno caliente y mirando por la ventana.
Una casa que costo mucho conseguir pero que tiene la mejor de las vistas de la ciudad, me hace fiesta en los ojos con los atardeceres mas coloridos:
rojos, fucsias, amarillos, naranjas, rosas, degradé de azules y hasta plateados y negros.

Me acostumbre a mirar para arriba a la mañana, a la tarde y a la noche.
Nos codeamos y decimos "viste esa nube? mira la tormenta!!".


Como buena alumna de las lecciones de mi padre, cada vez que levanto los ojos al cielo trato de darle la importancia que se merece, pensando un poco en todos aquellos que estan privados de hacerlo.

11.8.08

Unidades de medida

Cuidado! gente leyendo

Se estila -cuando se puede- comprar las curitas antes de lastimarse, el jabon antes de bañarse y la ropa antes de tener una ocasión de salir.
Si me ocupo de tener limon para ese te de medianoche y jabon en polvo antes de que mi ropa hieda, porque no ocuparme de la misma manera de mis vicios?

Cargo hace años con una lista donde se acomodan titulos varios. La transcribi varias veces, y ha sorteado ya varias mudanzas de formato:libreta de bolsillo, planilla de excel, listita de ToDo's..

Harta ya de no invertir tiempo en lo verdaderamente importante, tomé por asalto parque rivadavia y volví, feliz, con este botín:



La muerte en Venecia (Thomas Mann)
El mercader de Venecia (Shakespeare)
El hombre que fue jueves (Chesterton)
El idiota (Dostoievski)
La cartuja de Parma (Sthendal)
El hombre mediocre (jose Ingenieros)
la isla del tesoro (Stevenson)
El amante (Marguerite Duras)
El señor de las moscas (William Golding)
El extranjero (Camus)
Carta al padre (Kafka)








Ahora tengo un problema, y es que no puedo parar de leer.

9.8.08

Rara avis

Esquivando los temas banales en los que solian deslizarse las conversaciones, en un intento de derrotar el prejuicio de que no iban a entenderla, pregunto:

Uds no se deprimen cada tanto?

La miraron como a un cordero recien esquilado, se compadecieron un poco, le dieron consejos de revista de mujer (..pero si la vida es liiiiiinnnda! porque te deprimis?), le escupieron un NO en la cara y siguieron la charla como si nada.

Si, a veces es mejor hablar de nimiedades.

8.8.08

Hitos

El fin de mi adolescencia se adelanto 15 días.
La realidad le hizo pitocatalán a la fecha que marcaba la partida de nacimiento.
El don Juan de mis años mozos, mi amor idílico, había muerto.
Las paladas de tierra se alternaban: una para su cajón, otra para cada una de las ingenuidades que todavía me quedaban.
Durante el velorio, en mi teléfono se materializaba la entrevista de trabajo tan esperada, en esa época de vacas angurrientas y procesiones a los avisos del diario.
Era como si la vida me dijera “vamos, apúrate, termina de enterrar a tus muertos que te necesitamos en la próxima parada”.
Soplé las velas el día que el calendario indicaba, pero las cosas habían cambiado antes.

El fin de los locos años 20 también se adelanto.
Unos meses antes de lo que el calendario gregoriano marcaba, la realidad nuevamente se burlaba de mí.
Un amigo, forjado en el traqueteo de largas charlas compartidas a cuestas del transporte público, había muerto.
El mismo día que me entregaban las llaves de mi primer propiedad, conseguida después de mucho esfuerzo y empeño; contando desde el día de la llamada del velorio.
Trabajar para cambiar las cosas. Trabajar para armar un escenario más amigable. Trabajar.
Trabajar, trabajar, trabajar.
Trabajar, y en el mientras tanto, estudiar un poco.
La primera vez que salí al balcón de mi nueva casa, me quité antes las anteojeras que hasta entonces llevaba puestas y observe en silencio la ciudad panoramica.
Respire muy lento y maldije para mis adentros por no haber concretado nunca esas cañas que habíamos prometido que compartiríamos un día.
Sentí un calor en el rostro y una suave brisa me refresco la piel.
Era el soplo de una nueva era.

Así como el siglo XX no termino en diciembre del 2000, sino 11 meses después con el atentado a las torres, mi cambio de década hizo caso omiso del protocolo de agendas.

Los gringos, cual adolescentes inquietos, salieron a tirar bombas. Tejieron mil teorías distintas, elucubraron historias. Pero no pudieron negar que allá afuera pasaba algo que hasta entonces no habían mirado. Estaba ahí, pero no lo vieron.
Yo, que desde el día del balcón trato de mirar la vida en wide-screen, estoy tratando de hacer silencio para escuchar lo que antes no oía, para ver lo que no es obvio a primera vista, para experimentar lo que se descubre después del primer knockout a los sentidos.

Soplé las velas el día que el calendario indicaba, pero –otra vez- las cosas habían cambiado antes.

5.8.08

The lucky sign

Suecia llega a mí por motivos laborales.
Cuando me tope con un programa sobre este país en TV, aproveche para desasnarme de algunas cuestiones y desempolvar otras.
Confirmé que si, era este país nomás el muso inspirador de los colores de Boca.
Que es vecino de Noruega y Finlandia. Y que Estocolmo esta más bien al sur, montada en un archipiélago sobre el mar Báltico.
Que es la patria de Ingrid Bergman (y tambien de Ingmar), Bibi Andersson, Greta Garbo y Alfred Nobel.
Que desde allí me llegan los sones de ABBA, Roxette y los pasitos de baile quinceañeros de Ace of Base.
Que la moneda de curso legal es la corona. Y que todavía se debaten si entrar o no en la zona euro (“se te llena de rumanos”, dicen).
Que en un patio regando plantas, esta el dueño de IKEA. Y que los jueves es el día típico que los ingenieros de Volvo bautizados Erik, se van a coquetear con las Ingrids, después de mandarse SMSs por sus celulares Ericsson.
Que al norte lo atraviesa el círculo polar (el de los amantes) haciendo que allí el invierno tiña todo de un negro infinito y se les coarte la posibilidad de tomarse una birrita fresca cuando cae el sol, en las tardes de verano.
Que tienen un rey y que el idioma sueco es nieto de los vikingos; aunque la mayoría habla también ingles.
Que la bonita Scarlett, porta el apellido mas repetido en las guías telefónicas suecas.
Y que todos los “son” (Andersson, Karlsson, Petersson, Nilsson, Olsson, Jonsson) no son mas que hijos de su prefijo.
Aproveché también para conocer con exactitud la historia detrás del síndrome de Estocolmo.
Y sonreí cuando, ya lejos de la TV y también de mi casa, indagando por el origen del nombre del Glaciar que tenia delante, la coincidencia volvía a señalar al norte: el Glaciar Upsala recibe ese nombre porque fueron unos muchachos de la universidad de esa provincia quienes hicieron los primeros estudios de la zona.


Cuando le mande un correo a mi par sueco, le comenté de este programa que había encontrado y le confesé que lo había tomado como un símbolo de buena suerte.
Se sorprendió con alegría de que en Argentina transmitieran programas sobre su país (era cable, Pär. Si supieras lo que es nuestra grilla…), admitió el poco conocimiento que tenia sobre mi terruño y me dio una orden:

Trust the lucky sign!

4.8.08

Postales de Panamá

Cuando estuve en Panamá, sintonizé en mis oídos los nombres musicales de sus sitios: Penonomé, Chitré, Veraguas, Chiriquí, Darien, Albrook, Calidonia, Punta Paitilla, Tocumen, Gamboa.

Y esta zona como se llama?- le pregunte al conductor.
Arraiján- me contestó.

Me enteraría a mi regreso que Arraiján es la deformidad simpática en la que derivó la indicación "at right hand" que muchísimos gringos seguramente dictaron a los oídos monolingües de toda una generación de taxistas.

Y asi quedó.

2.8.08

Yo te avise!




link en wikipedia

link en imdb

Señales de prosperidad económica

• Poder prescindir del transporte publico de pasajeros
plus: finalmente, también contar con un stereo.
• Utilizar 1 saquito de té por cada taza a preparar
Plus: tener stock algunos tés importados y una colección local de
distintos sabores.
• Lavarse el cabello con un champú cuya publicidad sale en televisión
Plus: combinar con el acondicionador de la misma marca
• Usar tampones indiscriminadamente y no solo para ocasiones meritorias
Plus: perder la cuenta de cuantos hay en stock
(nota: los tampones cuestan ostensiblemente mucho más que las toallitas)
• Donar ropa que llevaba en el placard 15 años promedio
Plus : comprar ropa nueva
Plus++: seguir la moda
• Tener mas de 1 único pantalón de jean
• Contar con zapatos para trabajar, para salir y para vaguear.
Plus: tener un par de zapatos v e r d e s
• Comprar la comida de la mascota en el supermercado (en lugar de suelta y sin
marca)
• Gastar plata en bienes suntuarios: velitas para adornar la casa, sahumerios
y hebillas para el pelo.
• No saber con precisión cuantas monedas se lleva encima
Plus: tampoco saber cuanto se lleva exactamente en cambio chico.
Plus++: olvidarse que alguna vez, se llegaba a la oficina sin plata
para el regreso a casa.
• Reducir hora y media en el tiempo de viaje desde y al trabajo.
Plus++: vivir cerca del metro!
• Vivir en una eterna primavera: no sentir frío penetrante en invierno ni
calor agobiante en verano.
Plus: tener aire acondicionado
Plus++: tener aire acondicionado Y loza radiante.
• Que el celular tenga crédito el 98% de las veces.
• Prescindir de la censurante línea control de Telefónica en el teléfono de
línea.
• Lavarse la cara a la mañana con agua caliente (se apagaba el calefón para
ahorrar y a esa hora no se prendía).
Plus: que además de caliente, el agua salga en abundancia.
• Tener la heladera llena
Plus: agregar al changuito, algunos delicatessen.
• Hacerse la tintura en una peluquería de prestigio y no dejarle la tarea a un
practicante de escuela.
Plus: hacer las raíces cuando corresponde y no cuando se puede.
• Usar a discreción cremas y tratamientos de belleza
• Tener la potestad de decir “Tengo Sed” y comprar alguna bebida en
algún kiosco.
Plus: aun estando cerca de casa
• Ser antisociable por una cuestión de carácter y no por una limitante
económica
• Ir a un bar/boliche y poder comprar el trago que mas te guste.
Plus: repetir!
• Retomar la vieja costumbre de hacer regalos para los cumpleaños.
• Tener plata para pagar telos.
Plus: tener plata para pagar telos y gastarla toda en eso.
Plus++: no tener la necesidad de ir a telos porque tenes casa propia.
• que "fin de mes" deje de hacerse sentir como el desierto de Kalahari de los bolsillos.
recontraplus: tener siempre saldo positivo en la caja de ahorro.

1.8.08

Tamagotchi®

Lejos de casa, lejos de mis amigos en el día que los conmemoraba, rodeada de unos compañeros de trabajo a esa altura desconocidos, decidimos ir por unas pizzas y brindar, cada uno a la salud de sus amistades.
En torno a la mesa, el silencio era un invitado más.
No teníamos temas en común. Recién llegábamos y ni siquiera daba para hablar del clima.
Apelando al ingenio, LalaAround remontó la cena proponiendo un tema: que cada uno contara cual había sido su primer trabajo rentado.

Uno hablo, emotivo, de una fábrica de carteras de cuero, propiedad de su padre.
Otro contó que fue ayudante de carnicero, cuando su cuerpo no llegaba ni a ser una famélica media res.
Yo referí la experiencia como volantera de aquella disquería, con motivo del día del padre.

Pero la mejor fue la que contó Alberto:
en la puerta de un centro comercial, en una navidad de los ’90, se había montado un puesto lleno, llenísimo de Tamagotchis.
Su responsabilidad era alimentar a las mascotas virtuales, cuidarlas, curarlas, darles cariño, regañarlas (todas funciones del aparatito) para evitar que murieran y así sostener el interés del público.
Decía, circunspecto, que no daba abasto con los estantes repletos.
Que se ponía muy nervioso, porque necesitaba el dinero para comprarle un regalo de navidad a su novia y tenía un terror irracional a que un Tamagotchi muriera.

Todavía me sigo riendo.

30.7.08

The awful truth

La necesidad de la risa


En una reunión de trabajo –por caso- un hombre se presenta jaranamente. No sé de qué se ríe. Intenta que los demás lo sigan, mientras dice su nombre y nunca deja de mostrar sus dientes.
Lo miro. No me rio. El paradigma indica reírse todo el tiempo, hacer interjecciones graciosas, ser una cofradía de simpáticos.
No importa si no hay motivos. Hay que reírse!
Algunas mujeres acompañan la risa con grititos de rata. Ser divertido es un deber.
Podemos debatirlo. Pero quien dijo que presentarse de esa manera estupida te volvía más interesante?
Sostener el gesto adusto en esta sociedad adolescente es hacerse acreedor de una larga cadena de epítetos a cual mas duro. “Es rara”, dicen.
Yo prefiero el humor mas elaborado. El comentario mordaz, la respuesta exacta en el momento justo. La verdad sin medias tintas, con un dejo de ironía que invita a reírnos de nosotros mismos. Sin embargo no todos lo entienden y en su afán de poner rótulos, “es mala”, dicen.
Hordas de gente que se ríen como hienas ante muestras gratis de humor barato, de comentarios sosos, de copetes sin un ápice de chispa.
Hordas que van copando la ciudad y se inmiscuyen en el transporte público, en los comercios, en el trabajo, en la familia y en los círculos de amigos.
Desde atrás de mi café amargo, miro con compasión a los que siguen como ratones al flautista la moda de ser un saltimbanqui de las relaciones publicas, abrazándose a los gritos y superponiéndose al hablar.
Dudo que en otras épocas o en otras latitudes suceda lo mismo.
Quizá yo debiera ser un poco más permeable.
Quizá ellos debieran pensar un poco más antes de hablar.

18.7.08

Desorden & Mugre


Tema del traidor y del héroe

"Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso;
que la historia copie a la literatura es inconcebible"

La palabra TRAIDOR me remonta a tardes cansinas, cuando leia un Ficciones deshojado y remarcaba con grafito las partes mas importantes.

Una buena ocasión para volver a leer este cuento.

Sunrise - Sunset